CULTURA
Académica de la Lengua y de la Historia, Carmen Iglesias (Madrid, 1942) atesora más de una virtud: la elegancia personal se trasluce en su elegancia a la hora de exponer sus ideas, de escribir, de pensar, de escuchar. Entre sus muchos afanes
Listo para la técnica audiovisual, consiguió en su tienda-estudio trianera mezclas cuasi imposibles con inventos que a veces parecían los del tebeo, pero que siempre le dieron resultados.
PROVINCIA
El CEIP Los Montecillos, ubicado en la barriada del mismo nombre, en Dos Hermanas (Sevilla), ha participado en unas Jornadas sobre buenas prácticas educativas, organizadas por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, que se ha
TECNOLOGÍA
Loic Le Meur, CEO de LeWeb señala que en realidad las Googel Glass son el gran invento después del iPhone.
El Ayuntamiento ha pagado por el invento (y nunca mejor dicho lo de invento) 275.000 euros de vellón, y el BBVA, 150.000 euros.
«Aplastar, destruir a una persona». Argentina patentó una técnica de agitación que hoy «triunfa» en España En Brasil se conoce como «escracho», en Perú se convirtió en «roche» y en Chile se bautizó «funa» pero su nombre «original»,
«Aplastar, destruir a una persona». Argentina patentó una técnica de agitación que hoy «triunfa» en España En Brasil se conoce como «escracho», en Perú se convirtió en «roche» y en Chile se bautizó «funa» pero su nombre «original»,
CULTURA
Su curiosidad era insaciable. Cual Da Vinci moderno, este humanista de porte distinguido, 1,82 de estatura y ojos azules, tocó casi todos los palos, y de manera ejemplar, aunque no fue en el Renacimiento, sino en plena Belle Époque. Trabajador
Su curiosidad era insaciable. Cual Da Vinci moderno, este humanista de porte distinguido, 1,82 de estatura y ojos azules, tocó casi todos los palos, y de manera ejemplar, aunque no fue en el Renacimiento, sino en plena Belle Époque. Trabajador
En Brasil se conoce como «escracho», en Perú se convirtió en «roche» y en Chile se bautizó «funa» pero su nombre «original», al menos en los tiempos modernos, viene del lunfardo y nadie duda que es argentino cuando lo pronuncia: Escrache.