La edad tiene un respeto, pero la historia merece ser contada como fue, sin manipulaciones.
La verdad es que ya no sabe uno si las vacas segregan uranio empobrecido, si los inmigrantes tienen leucemia o si el submarino «Tireless» tiene el baile de San Vito o qué.
José Julio Perlado fue el hombre de ABC en aquellos días, en aquellas barricadas que hicieron temblar (cuarenta años después sólo parece un tembleque, un baile de San Vito) la civilización occidental.
No sabe uno a quién acudir, si a Bin Laden o a Rodrigo Rato. A Bin Laden se lo quieren cepillar los americanos, lo «wanted» vivo o muerto y pagan por él los millones de dólares precisos para comprarse una lámpara maravillosa de esas que
Los artistas que vienen a triunfar consiguen dar la impresión, tan salerosa, de estar pasando un examen de baile de San Vito. Por mucho menos, Dante y Beatriz pasaron a la historia).
CULTURA
Finalmente se le diagnosticó que sufría la llamada Enfermedad de Huntignton, el terrible mal que antiguamente se denominaba baile de San Vito.