Retengan este título de un proyecto de tesis sobre el filósofo alemán Martin Heidegger, «Verdad y muerte», escrita por Jaume Farrerons, un funcionario de prisiones catalán que combina su duro trabajo con el amor por el pensamiento.
Heidegger, por el contrario, profundizó en esa veta hasta encontrarse con el «ser en el tiempo», o sea, en la vida, con toda su riqueza y problemática.
En 1955, en una pequeña reunión en el Castillo de Cérisy, en Normandía, tuve el privilegio de pasar diez días de incesantes conversaciones con Heidegger.
Retengan este título de un proyecto de tesis sobre el filósofo alemán Martin Heidegger, «Verdad y muerte», escrita por Jaume Farrerons, un funcionario de prisiones catalán que combina su duro trabajo con el amor por el pensamiento.
Cultura
Y la otra: «Heidegger hace esquí acuático sobre la ola electrónica tan triunfalmente como Descartes cabalgó la ola mecánica». Heidegger me caía bien porque lo citaba mucho -y mal- Umbral, que era entonces el modelo a imitar.
La relación entre el Heidegger que releía a los presocráticos y el Char poeta de su tierra patria (su «heimat», en alemán) es uno de los grandes momentos de la historia de la poesía europea posterior a Rilke, Eliot y Juan Ramón Jiménez.
Opinion
Hans Dieter Zimmermann ha escrito un libro muy hermoso sobre la intrahistoria de Messkirch vista a través de las biografías de Martin Heidegger y de su hermano Fritz, el monaguillo tartamudo.
EN 1927 publicó Heidegger, a sus 38 años, el libro filosófico que es probablemente el más importante del siglo XX: «Sein und Zeit». Cuando se relee el genial libro de Heidegger, se advierte lo que a pesar de su penetración le falta.
Jünger era más optimista que Heidegger y decía que había que traspasar la línea y exponerse a lo Nuevo sin más, mientras que Heidegger aconsejaba ser prudente y esperar la llegada de los nuevos dioses».
Hablamos del Ser, que en Heidegger es esperar, y en Gallardón, pagar.