Es, siguiendo la definición de Berlin, un erizo. El erizo lloraba de placer por el poder ayer.
Desde Isaiah Berlin conocemos que en el zoo de las ideas coexisten dos especies irreconciliables: los erizos y las zorras. Frente a las certezas pétreas del erizo, la zorra asume la inabarcable complejidad del universo.
Salgo del mar, y mientras me seco, sé que, de todo lo que he visto, no he podido llevarme nada, como mucho el pobre trofeo de un caparazón de erizo, muy blanco, que se quiebra en mis manos.www.aceytuno.com
El erizo de Arquíloco sólo sabe una cosa. Al acecho, no vaya a ser que erizos o cigüeñas pretendan colarse en su corral propio, o sea, en corral ajeno.
Los erizos raspan constantemente la superficie de las rocas limpias, para alimentarse de los propágulos y yemas de algas que intentan desarrollarse. No todos los combatenPero no en todos lados se combate al erizo de lima.
No acierto a comprender qué busca un erizo en la carretera, qué le atrae, qué nota en sus manos, de cinco dedos, tan parecidas a las nuestras.
Al presidente del Gobierno le ocurre con la crisis económica algo parecido al cuento de Grimm sobre la liebre y el erizo. Naturalmente, son varios los erizos, diversos los problemas, consecuencias de una escandalosa imprevisión en las reformas.
No fue don Julio Camba el único en apreciar al erizo. Aprendamos la sobria lección moral del erizo de mar.
Sociedad
Pero desde Oceana advierten que «la sobreexplotación de especies consumidoras de erizos puede llevar al colapso de los quelpos, al disparar la sobrepoblación de equinodermos como el erizo rojo o púrpura».
ANTES de que Pablo Neruda llegara a Isla Negra, tras la Guerra Civil española, aquellos parajes hoy tan sacralizados no eran más que una especie de verde pradera, solitaria y junto al mar, donde se alzaban ralas y tímidas algunas construcciones