La sección competitiva le ha hecho hueco a una película tan robusta que apenas si cabe en ella; es la china «Ciudad de vida y muerte», de Lu Chuan, y cuenta allí uno de los capítulos más sórdidos de la eterna contienda entre China y Japón,
El proceso del «Angolatate», el tráfico ilegal de armas soviéticas a Angola, con la complicidad crapulosa de políticos franceses durante los años noventa del siglo pasado, reabre la tumba leguleya donde continúan sepultadas siniestras