Cajeros automáticos (acontecimientos)
Pero algo es algo, se dijo y le dijo su amigo el cajero. Y lo peor: su amigo el cajero de Bankia es ya su examigo.
En su peculiar asalto a esta oficina de la CCM, el detenido resultó herido con los cristales del hueco del cajero, por lo que dejó unas huellas de sangre, según explicó el comisario.
No recuerdo bien qué faena gorda había hecho un cargo importante de la entidad, lo que sí recuerdo, cuando la noticia salió en los periódicos, es cómo algunos nos miraban a los empleados de aquella oficina —como supongo que mirarían a los
GALICIA
Una tasa por cada cajeroPero esta norma, que actualiza una que databa de 1998, va más allá. Entre las medidas más novedosas se incluye la que estipula que los bancos paguen una tasa por cada cajero automático que tienen en la vía pública.
Ahora, según Bildu, quemar un cajero automático ni tan siquiera es «incompatible» con esa nueva estrategia.
Bildu considera caduco que por quemar un cajero automático se deba ir a prisión, con independencia de que esta acción haya podido cometerse en el marco de la estrategia de ETA de la kale borroka o terrorismo callejero.
Sacar dinero de un cajero automático parece una tarea muy sencilla, pero para una persona con principios de alzheimer o una incipiente demencia senil puede suponer enfrentarse a una angustiante laguna en su memoria.
Mientras, otro individuo se acerca al cajero y pone una tapa en la rejilla dispensadora de los billetes. Acto seguido, esta persona abandona el cajero y permanece, a la espera, en un lugar cercano.
La idea detrás del artilugio es la misma que la de los cajeros automáticos de los bancos: ofrecer un servicio 24 horas. La primera con cajero abrirá este verano en el Upper West Side.