Lo relevante entonces era que Correa -el «bienpagao»- acogía en su territorio a Reyes y no pidió excusas por ello. Y ahora las FARC han dado la prueba de por qué era Correa un «bienpagao».
Tras felicitarnos por la información de la captura del asesino etarra Inciarte, JUAN FRANCISCO LAMATA MOLINA nos muestra su sorpresa después de leer en ABC «que la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, se molestó cuando
Valenzuela se autodeterminó a sí mismo cuando agarró tres concejalías para él solo en el pacto de coalición con la izquierda en Granada, donde le llaman el Bienpagáo por lo que hizo valer su peso como bisagra.
Si yo tuviera un gato le pondría de nombre Apeles, como aquel cura que salía tanto en la televisión y como el hermano de Carod-Rovira, el bienpagao.