Leer a Bécquer es regresar a esa edad en que descubrimos el mundo, cuando todo es asombro en la pupila, cuando la mano de nieve nos arranca las notas que esperan en el arpa de la emoción y del conocimiento.
No sólo vivimos de milagro, sino que resulta un milagro que vivamos aún, como especie, como pobres animales abandonados en este páramo de asombros parciales y de completo asombro.
El tercer asombro brota del carácter improvisado, borroso, indefinido antes de que los propios responsables le quitaran el pabilo a la vela, de las medidas propuestas. Añado que estos asombros revisten un carácter retórico.
Un tiempo de asombros que cada año comienza, un mito que cada Epifanía convierte en mágico rito de una fundación.
Cordoba
ANTONIO GARCÍA BARBEITOSE me amontona el tiempo en los espejos de luz donde ahora intento ver los días que perdí por el roto del bolsillo de una infancia que cosechaba asombros.
Opinion
ANTONIOGARCÍA BARBEITOTIENE más desencanto que asombros en sus enormes ojos negros, rehuye la mirada directa cerrando los párpados, que le echan dos persianas de enormes pestañas en media luna.
Cordoba
ANTONIOGARCÍA BARBEITOTIENE más desencanto que asombros en sus enormes ojos negros, rehuye la mirada directa cerrando los párpados, que le echan dos persianas de enormes pestañas en media luna.
Opinion
SE me amontona el tiempo en los espejos de luz donde ahora intento ver los días que perdí por el roto del bolsillo de una infancia que cosechaba asombros.
Pero sí recuerdo los asombros que iba estrenando al paso por aquellas mañanas que a la tribu le daban puntadas de oro sobre la tela pobre del diario.
SE me amontona el tiempo en los espejos de luz donde ahora intento ver los días que perdí por el roto del bolsillo de una infancia que cosechaba asombros.