TOROS
Despertaba junio de 1982 en Madrid. El ruedo de Las Ventas se empapó de bravura y parió un espectáculo excepcional: la Corrida del Siglo. Cuentan que estuvieron bien hasta los areneros. En el cartel: Francisco Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y
Sin embargo, a pesar de la repugnancia que nos inspira una alimaña como Juana Chaos, el espíritu de la Constitución parece incongruente con la cadena perpetua.
Creció el miedo y así también creció la alimaña. Las noches de Babilonia se iluminaron por los fuegos del infierno, pero la alimaña tomó aire y comenzó a rondar nuestros jardines, nuestras casas, nuestras estaciones, nuestros andenes.
A veces, demasiadas, al filo de la madrugada, Madrid, sus calles y sus plazas, son el territorio, la pradera en llamas, donde merodea la alimaña, con los dientes afilados, con los colmillos dispuestos, con los ojos y la mirada enardecidos por la
Nacional
Estaba viendo por televisión la llegada a España de esta alimaña y se me quitaron hasta las ganas de vivir. Si yo fuera una alimaña como él podría matar a su hijo tranquilamente.
Opinion
La brillante operación policial (en la imagen, los agentes que atraparon a los terroristas se felicitan, incluida una foto de recuerdo para su meritoria labor) ha frustrado, sin más, los planes de una alimaña. -España
Opinion
ETA ha vuelto a mover sus perversas fichas en su pulso imposible contra el Estado de Derecho. La secuencia de tres artefactos explosivos activada ayer por los terroristas en Mallorca (en la imagen, la Policía acordona las cercanías de uno de los
Madrid
María del Mar y Francisco, los padres de Sandra Palo Bermúdez, la joven getafense violada y asesinada en mayo de 2003 por cuatro sujetos, han denunciado a uno de ellos. Se trata del tristemente famoso Rafael García Fernández, alias «Rafita» o
No confundir marrajo con alimaña, porque la alimaña de Victorino humilla, y éste tiburón asaltillado se ponía por delante, gazapón, midiéndole el pecho.
Cuando Victorino Martín (el paleto de Galapagar que da nombre a la mejor ganadería de la historia) era Victorino Martín, sus corridas se componían de un buey que no embestía, de un toro que embestía haciendo el avión y de cuatro regalos