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Premio para AbramovicParece que la internacionalización del Real se ha convertido ya en una realidad.
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La vida de Marina Abramovic es su obra. Marina Abramovic se ve como la santa castellana, en pleno éxtasis.
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Ni siquiera, cuenta Abramovic, acabó entonces la performance: «El galerista me llevó en coche al hotel. En Balkan Baroque, Abramovic se convertía en Sísifo voluntario o Lady Macbeth contemporánea.
Abramovic escarba en este proyecto en sus raíces con registros que narran una épica inédita de los Balcanes. Marina Abramovic establece un perfecto compás entre el arte y la vida.
Un título «doméstico», que hace referencia a la cocina, como escenario en el que Abramovic pasó su infancia. Por eso, Abramovic se crió con su abuela, «una mujer muy religiosa».
A Marina Abramovic parece que le gusta subrayar su carismática soledad actual en esta retrospectiva donde se mezclan lo documental, lo virtual y lo irreal. Esta vez Abramovic ha optado por una intervención mucho más hierática.
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Es un placer captar lo que él está viendo e intentar incorporarlo a la actuación.—Abramovic dice que es difícil.
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Aquello tampoco funcionó por lo que Reed terminó por aconsejarle que abordara la vida de Abramovic desde su «punto de vista personal.
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Marina Abramovic (Belgrado, 1946) casi siempre consigue sus propósitos. Abramovic se vale del vídeo-arte, algo que no es nuevo en ella.
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Para completar esa obra que Marina Abramovic había lanzado a Manhattan como una forma extremada de reflexión y consuelo.