Historicas
Cuando en 1987 llegó al Tintoretto de Getafe, tras 17 temporadas en el TTT Daugawa de Riga, medía 17 centímetros más que Piluca Alonso, anterior techo del baloncesto femenino español.
Poco después de que la selección española de baloncesto femenino lograse la medalla de bronce en el Mundial de la República Checa en octubre de 2010 —la mejor clasificación en la historia del combinado nacional—, los focos se apagaron.