ABC2
Falso culpable. Los escarnios y los infortunios han dejado profundos surcos en el rostro de Rafael Ricardi, a quien sólo faltaba el espantajo de un crimen que no cometió para condenarle a un destino sin aparente redención. Trece años penó en
Tiempos convulsos de la II República en los que el país se debatía entre las huelgas, las protestas y la incertidumbre.