El escritor y colaborador de ABC Juan Manuel de Prada recibió ayer de manos del Rey Don Juan Carlos el XXIII Premio FIES de Periodismo por un artículo en defensa de la Monarquía publicado hace un año en XL Semanal. En su columna, el escritor
PUBLICABA hace poco una encuesta ABC según la cual el setenta por ciento de los españoles considerarían que la monarquía es beneficiosa para España. A simple vista, se trata de un dato halagüeño: desde luego, si dijéramos que el setenta por
EL republicanismo es una forma respetable de Gobierno —a pesar de llevar en su corazón un defecto serio—. ¡Incluso en Inglaterra tenemos algún republicano que otro! En alguna ocasión me ha tocado debatir con ellos sobre los diferentes
Nacional
Siete de cada diez españoles creen que la Monarquía es positiva para España, según los resultados de la encuesta que ha realizado DYM para ABC. Una encuesta que ha sido efectuada en uno de los momentos más adversos que ha vivido la Monarquía en
LA publicación del desglose de las cuentas de la Casa del Rey por parte de Don Juan Carlos es un ejemplo de saber hacer, de prudencia política y de capacidad para empatizar con las aspiraciones y preocupaciones del pueblo español. Una decisión
Nacional
El escritor y fotógrafo Willy Uribe ha encontrado en una caja de zapatos tirada en la basura un centenar de viejas fotografías originales de la Monarquía española. En ellas, María Cristina de Habsburgo-Lorena posa con sus hijos; Alfonso XIII
SIEMPRE se ha dicho que la familia Kennedy es lo más parecido a la monarquía que ha tenido Estados Unidos. En Cataluña, la familia Pujol apunta a esa similitud, dada la línea sucesoria que se implantará en Convergència Democràtica de Catalunya
Las Fuerzas Armadas y la Monarquía son las dos instituciones que más confianza merecen a los españoles, según los resultados del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que preguntó sobre esta cuestión. En concreto,
LA boda del Príncipe Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton tuvo todo el boato y la majestuosidad que podían esperarse de una boda real. Constituyó también una prueba de la popularidad y la vitalidad de la monarquía británica en el siglo XXI.