
Los expertos confirman que en la obesidad infantil influyen sobremanera los padres ABC
POR JOSÉ A. TOVAL
SANTA CRUZ. Datos aportados por la Consejería de Sanidad destacan que Canarias es la comunidad autónoma española con mayor índice de obesos. Cerca del 30 por ciento de la población del Archipiélago es obesa, a lo que se suma otro dato alarmante: el 18 por ciento de los niños canarios también lo son, según datos que maneja la Consejería de Sanidad.
La psicóloga Erika Rodríguez no duda en considerar como «terrible» este panorama. Trabaja desde hace años para la Asociación de obesos de Canarias (Obecan), un organismo que colabora y presta ayuda a cientos de personas con este tipo de patología.
El problema alcanza dimensiones «dramáticas» si se valora que el sobrepeso genérico alcanza a más del 50 por ciento de los habitantes. «Hay más gente con sobrepeso que personas con normopeso, personalizado entre un 19 y un 25 por ciento de masa corporal», señala la psicóloga. Así, se puede determinar que las personas que sobrepasan el 25 por ciento de masa corporal tienen sobrepeso, y si se supera el 30 pueden ser consideradas obesas.
Rodríguez resalta que la obesidad, «desgraciadamente», ha dejado de ser un problema médico, «para convertirse en un problema estético». «Las personas se fijan descaradamente en la gente que tiene algunos kilos de más», lo que genera que el 80 por ciento de estos enfermos tengan trastornos psicológicos, amén, de los problemas físicos que una sobrealimentación acarrea, como la diabetes, la hipertensión o la apnea del sueño.
No hay una causa única que determine la obesidad, muchas personas con una alta masa corporal no ingieren grandes cantidades de comida, «pero si tienen malos hábitos alimenticios», ya que, «no suelen desayunar, hacen una opípara comida al día, que trastoca la autorregulación que el propio cuerpo hace, pican entre horas, y sobre todo no realizan ningún tipo de ejercicio físico».
En este punto recalca que el sedentarismo «es el principal obstáculo para alcanzar un peso adecuado», pues el 68 por ciento de los canarios no realiza ejercicio físico. Además, en el sobrepeso influyen factores emocionales. La psicología no ha podido determinar si los trastornos psicológicos generan obesidad o la propia obesidad es la causa de los transportarnos psicológicos.
«Lo cierto, es que se han detectado casos graves de trastorno alimenticio en personas con baja autoestima, que se sienten solas y recurren a la comida como mecanismo para evadirse de sus problemas».
Rechazo social
Algo parecido le ocurrió a Sofía Aguilar. Pesaba unos 60 kilos, «adecuado» a su altura, indica. Todo cambió cuando empezó un nuevo trabajo. «Eran jornadas agotadoras, en un mal ambiente de trabajo, no se me valoraba y poco a poco caí en una depresión». Sofía encontró en la comida su única válvula de escape. «Comía de forma compulsiva, ingería gran cantidad de alimentos de todo tipo, picaba entre horas e incluso en el trabajo siempre tenía caramelos azucarados para rebajar la tensión».
Poco a poco fue ganado peso: «Pasé de los 60 kilos a los 104», añade angustiada. Todo ello le llevó a un cambio radical en su vida. «Mis amistades se alejaron de mí, creo que sentían vergüenza de salir conmigo, tampoco mi novio aguantó esta situación», y lo que es más grave, «mi propia familia me recordaba diariamente lo gorda que estaba, que había perdido mi figura y que ya casi ni me reconocían».
Tras consultar con varios médicos y psicólogos Sofía optó por abandonar su trabajo. «Me diagnosticaron una depresión muy grave, me sometí a un intenso tratamiento, con el que sigo tras tres años de lucha». Poco a poco ha ido perdiendo peso, bajando a 72 kilos. «Aún sigo estando rellenita, pero ya me autovaloro más, me siento mejor conmigo misma e incluso he podido empezar a trabajar». Destaca que desgraciadamente su caso no es el único. «Cientos de personas con sobre peso sufren diariamente la incomprensión de una sociedad que sólo valora el físico, nos estamos deshumanizando», mantiene. Datos aportados recientemente por el Ministerios de Sanidad y Consumo del Gobierno de España recalcan que la obesidad es más persistente en las mujeres que en los hombres, si bien se añade que los hombres son generalmente más propensos al sobrepeso moderado.
Otro dato a tener en cuenta es la pobreza. Erika Rodríguez resalta que muchas familias, al carecer de recursos económicos, «optan por la comida rápida, más barata», para alimentarse. «El ritmo de trabajo, los salarios míseros y sobre todo la falta de tiempo hacen que muchas personas no puedan permitirse el lujo de planificar una dieta equilibrada», cosa que se agrava con el aumento, «casi constante», en el precio de los alimentos.
La psicóloga comenta también la «dramática» situación que viven muchos pacientes que acuden a buscar ayuda a Obecan. «Están generalmente preocupados por su salud, dejando de lado el componente estético, son personas que ya empiezan a estar afectadas por dolencias», causadas por el sobrepeso.
«Todos ellos están condicionados por el miedo a la enfermedad, a lo que se añade, el siempre duro, rechazo social». «No les gusta mirarse al espejo, no sienten ganas de salir a la calle». Por esto propone, «romper este círculo vicioso». «Es inevitable que nos miren, instintivamente la gente observa con descaro a paralíticos, a gente que viste de forma estrafalaria, y también por supuesto a las personas gruesas». Rodríguez insiste en que el mejor camino para recuperarse es «conocerse a uno mismo», para de esta manera empezar a combatir la enfermedad.
Una solución a la que muchos recurren es la cirugía baríatrica, que incluye liposucciones o reducciones de estómago, aunque la psicóloga recuerda que este tratamiento «no siempre es la solución».
Obesidad mórbida
Caso aparte es la obesidad mórbida, que representa un número irrisorio dentro del total de obesos. En estos casos sí es recomendable, «siempre bajo el análisis de los médicos», pasar por el quirófano. «Estas operaciones consiguen una disminución muy rápida del peso», subraya Rodríguez, pero tiene «graves efectos secundarios». Es habitual que estas personas vomiten durante un tiempo los alimentos que ingieren, además del fuerte impacto emocional que sufren. «Se ven como personas distintas, sienten que les falta algo».
Para que un médico recomiende una intervención bariátrica se suele tomar como referencia la barrera de los cien kilos, «aunque siempre se analiza caso por caso», matiza. Además, antes de la intervención se han de analizar si tienen alguna enfermedad aparejada y los efectos que el tratamiento puede suponer para el organismo. «Si no se tiene una masa corporal exagerada, lo recomendable es iniciar una dieta equilibrada y hacer ejercicio», recalca.
En cuanto a la obesidad infantil Erika Rodríguez se muestra de acuerdo con lo que mantienen todos los expertos. «Gran parte de la culpa de la obesidad infantil la tienen los propios padres». «Siempre le damos alternativas alimenticias, si no les gusta el potaje, le damos otra cosa». A esto añade que muchos niños acuden a los centros escolares sin desayunar, manteniendo, además, unos malos hábitos, «pues general prefieren la bollería y los productos azucarados a otros alimentos como por ejemplo la fruta». En este aspecto señala que han detectado que muchos escolares no quieren llevar fruta a los centros de enseñanza, «pues creen que los van a mirar como bichos raros ya que ningún compañero las lleva». También los padres fomentan los «vicios alimenticios» al dar, por ejemplo, «dinero para comprar bollería, sin pararse siquiera a contemplar otras alternativas». En los menores se refleja aún más las carencias deportivas y la vida sedentaria. «La mayoría de los menores se quedan en casa jugando a la consola o navegando por internet, ya no se estila ir al parque a jugar con otros niños», lamenta la psicóloga.
Respecto a la labor que desempeña Obecan, la psicóloga Erika Rodríguez resalta que la institución es la única ONG dedicada a la obesidad en Canarias. La institución desarrolla un «intenso» programa de actuación, que incluye asistencia hospitalaria y domiciliaria a este tipo de pacientes. De esta forma, periódicamente, se organizan visitas a hospitales y a domicilios particulares, «ayudando y supervisando a las personas que hayan decidido operarse o estén siguiendo una dieta». Aparte de esto la organización también ha desarrollado un plan para la prevención de la obesidad infantil. «Se programan durante todo el año charlas en centros educativos para intentar cambiar los hábitos, muchas veces erróneos, que tienen los menores sobre la alimentación». Por todo ello desde Obecan se pide mayor colaboración por parte del Gobierno, «ya que muchas veces nos sentimos un poco abandonados en la lucha contra esta terrible enfermdad», destaca la psicóloga, quien pide a la sociedad más comprensión hacia estos enfermos.



