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Un galleguismo de antología

Actualizado 31/08/2003 - 05:00:04
MADRID. Es posible que Rajoy supiera el viernes cuando compareció ante los periodistas que era el elegido de José María Aznar. pero también es posible que no lo supiera. O que lo supiera, pero no supiera si debía decir que lo sabía. Realmente es difícil saber lo que sabe y, sobre todo, lo que sabía de verdad sobre la sucesión.
Porque desde que Aznar anunció que se cortaba la coleta, Rajoy ha toreado las preguntas que se le hacían sobre el asunto y, especialmente, las que le afectaban a él, con habilidad digna de figurar en una antología del galleguismo.
Comenzó de manera discreta en agosto de 2000, asegurando que aún no se hablaba y ni siquiera se pensaba en el seno del partido sobre la cuestión de la sucesión. Y por lo que a él hacia referencia, dijo: «En materia de ambición política soy una persona muy equilibrada».
En marzo de 2001, se mantenía todavía en unos términos moderados, señalando que aún no convenía «enredar» sobre la sucesión, si bien apuntaba ya maneras ante el periodista que le preguntó: «No interprete usted que yo no quiero responder; quiero responder en el 2003 y creo que me entiende, entre otras cosas porque si usted fuera yo, usted diría lo mismo, en el bien entendido de que, si yo fuera usted, también preguntaría lo mismo».
Poco a poco, iba perfeccionado sus circunloquios hasta llegar a uno de sus momentos más conseguidos. Fue el 17 de enero de 2002 al hablar en el Foro Nueva Economía de ABC, cuando provocó las risas de los presentes con esta histórica frase: «Tengo la firme convicción de que todos los aquí presentes saben que estoy diciendo la verdad cuando digo que no sé que pasará con la sucesión. Además, saben que yo no sé qué va a pasar en el congreso del Partido Popular, intuyen que digo la verdad, porque saben que no lo sé. Probablemente también sepan que si yo supiera quien iba a ser el sucesor tampoco lo diría. Por tanto, como no lo sé, creo que lo mejor es que diga lo que todo el mundo sabía que iba a decir, pero que, además, preciso que no es que no quiera decirles algo que sé, sino que realmente es que no lo sé y nadie puede decir aquello que no sabe».
Un año después, en pleno Congreso del PP, después de que hablarán los otros dos vicesecretarios generales -Rato y Mayor Oreja-al llegarle su turno, Rajoy, dijo: «Así como hay quien habla primero, hay quien habla el último. Y ha dicho Rodrigo Rato, y con acierto, que las circunstancias de que él hable el primero no significa lo que algunos estáis pensando, o sí. Yo también quiero decir por mi parte que la circunstancia de que yo hable el último no quiere decir lo que algunos estáis pensando, o no. Lo que si está claro es que no es fácil saber lo que significa que Jaime Mayor no hable de primero ni de segundo».
La última frase digna de mención se produjo a comienzos de este verano: «Cuando uno juega a todo, lo que puede pasar es que se quede sin nada; y cuando uno no juega a nada, lo que puede pasar es que tenga lo que quiere. El problema es qué es lo que uno quiere Y es cuanto puedo decir sobre este proceloso asunto».
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