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Aznar propone a Rajoy para sucederle y le encomienda la Secretaría General del PP

Aznar reunió ayer en un almuerzo en Moncloa a Rajoy, Rato, Mayor y Arenas y les comunicó su decisión. Después se fue a Quintos de Mora con el sucesor

Actualizado 31/08/2003 - 05:00:04
Rajoy abandonará sus actuales funciones de portavoz del Gobierno cuando deje la vicepresidencia primera. JAIME GARCÍA
Rajoy abandonará sus actuales funciones de portavoz del Gobierno cuando deje la vicepresidencia primera. JAIME GARCÍA
MADRID. El jefe del Ejecutivo, José María Aznar, ha solventado de un solo movimiento tanto su sucesión como la delegación del control del partido hasta que se produzca el relevo del liderazgo del PP en la celebración del próximo congreso popular. Así, la decisión de designar al vicepresidente primero, Mariano Rajoy, candidato a la Presidencia del Gobierno en las elecciones generales de marzo de 2004 convierte a éste en nuevo secretario general del PP, según comunicó ayer a sus tres vicesecretarios y al ya saliente secretario general del partido, Javier Arenas, a los que convocó en Moncloa antes de mantener un almuerzo con ellos.
Rajoy no supo de su designación hasta ayer mismo por la mañana. A las dos de la tarde, ya en presencia de Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja y Javier Arenas, Aznar reiteró su decisión. No fue muy prolijo. No abundó en los motivos por los que había decidido la candidatura de Rajoy, aunque sí admitió que «no ha sido una decisión fácil», quizá más preocupado por el estado de ánimo de Mayor Oreja y de Rato, este último el único que se había postulado públicamente para la sucesión. En todo caso, la reacción de los asistentes «fue ejemplar e impecable», según admitió uno de ellos en conversación con ABC, y dijeron convertir en ese momento a Rajoy «en el candidato de todos» y al que ayudarán a intentar revalidar la actual mayoría absoluta popular el año que viene.
Elogios
Así, Rajoy recibió los parabienes del «núcleo duro» del PP, que también ayer en declaraciones públicas expresaron tanto Rodrigo Rato como Jaime Mayor Oreja. El vicepresidente segundo afirmó que «Mariano es una persona querida por todos, un magnífico candidato y un magnífico gobernante», que contará con el apoyo «de muchísima gente y, desde luego, el de Rodrigo Rato». En casi idénticos términos se manifestó Mayor Oreja, quien expresó su respaldo «absoluto e incondicional a Mariano, que recibirá el apoyo político y personal de todos nosotros».
Antes del almuerzo, que consistió en un arroz, Aznar hizo una última indicación a sus invitados: «Si os parece a los demás damos a conocer la noticia ya», señaló. Y así, en contra de lo que es habitual en el presidente del Gobierno, siempre tan meticuloso y tan obsesionado con los plazos y las formas, la decisión se hizo pública antes de la reunión de la ejecutiva del PP que tendrá lugar mañana. Tras la reunión, Aznar y su sucesor acudieron a la finca toledana de Quintos de Mora, cigarral manchego del Estado donde el presidente del Gobierno llevó en su día a, entre otros, Bush,Jospen, Prodi o Yetu, primer ministro marroquí.
La designación de Rajoy lleva aparejados otros cambios de calado. El vicepresidente dejará el Gobierno para ser nombrado el martes, en la Junta Directiva Nacional, secretario general del PP en sustitución de Javier Arenas. De este modo asume el control del partido, independientemente de que Aznar siga siendo el presidente del mismo.
Pocos cambios en Génova
No están previstos en principio otros cambios en el organigrama del PP, aunque tampoco es descartable que Rajoy quiera poner a miembros de su equipo en algún puesto significativo. Lo cierto es que la responsabilidad de Organización ha caído recientemente en manos de Ana Mato, por lo que sería incomprensible proceder a su relevo tan sólo dos meses más tarde de su nombramiento. En Formación y Programas tiene a una persona de confianza: Gabriel Elorriaga, secretario de Estado de Organización Territorial y antiguo asesor de Aznar en Moncloa. Cabe destacar que, si hay algo que ha caracterizado a Rajoy, es que nunca ha procedido a grandes cambios en los equipos que se encontraba ya hechos. Por ejemplo, cuando asumió Interior, heredó sin hacer retoques el organigrama de su antecesor, Jaime Mayor Oreja.
Más incógnitas se abren en el Ejecutivo con la salida de Rajoy. En principio, parece lo más probable que no haya nuevo vicepresidente y que se quede Rato como vicepresidente primero sin dejar Economía. En cambio, sí habrá que cubrir las vacantes del Ministerio de la Presidencia y de la Portavocía del Gobierno, que no tienen que ir necesariamente parejas. De nuevo hay que tener en cuenta el nombre de Mayor Oreja, sin descartar que la Portavocía pueda recaer en Arenas, que con su salida de la Secretaría General ve mermado considerablemente su poder.
Desde su cargo en el partido, Rajoy podrá controlar todos los resortes de la campaña electoral. De hecho, él coordinó la de las elecciones generales del año 2000, cuyo éxito le colocó en los puestos de salida para una carrera sucesoria en la que sólo se vio cuando fue nombrado vicepresidente primero.
Evitar erosiones
Además, lejos del Gobierno, Rajoy queda a salvo de las dificultades que puedan surgir en los meses que median hasta las generales. También exorciza el peligro de exponerse públicamente todos los viernes al interrogatorio periodístico de las ruedas de prensa que siguen a la reunión del Gabinete.
Aznar ha culminado en tiempo récord las consultas, que comenzaron el viernes tras el Consejo de Ministros y acabaron ayer por la mañana. En este periodo habló con los dirigentes más significativos del PP, así como con los presidentes autonómicos y regionales del partido. A los primeros les solicitó su opinión, que escuchó en silencio, y concluyó con un escueto «lo tendré en cuenta». A los segundos les pidió «confianza y apoyo» ante una decisión histórica que ayer reveló.
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