ALBERTO MALLADO
ALCALÁ DE GUADAÍRA. La consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo y el alcalde de Alcalá, Antonio Gutiérrez Limones, manifestaron la «vuelta a la vida» del río Guadaíra, la recuperación de la calidad de sus aguas y el fin de los elevados niveles de contaminación que lo convertían en uno de los ríos más sucios de España. Además, ambos trazaron nuevos usos para el río y su entorno basados en el ocio y el turismo.
La consejera visitó ayer Alcalá pertrechada de un informe de la Agencia Andaluza del Agua que analiza la calidad del agua del río durante el último año. Su conclusión es que sus niveles están en los estándares que permiten el desarrollo de la vida en su entorno y sobre todo de la fauna piscícola. Los datos sobre oxígeno, oxígeno disuelto, ph, conductividad y presencia de diversos elementos químicos, sitúan al agua del Guadaíra en niveles que la administración considera «normales». En términos técnicos, el río cumple el Real Decreto 197/1988 de calidad de las aguas en su anexo tercero.
El alcalde de Alcalá indicó su intención de alcanzar un estadio más de calidad, el del anexo dos, que permite el baño de personas. Se trata de algo tremendamente simbólico, puesto que la añoranza local del río limpio ha tenido siempre el disfrute del baño en el mismo como referencia. La imagen, que le valió a la localidad el calificativo de la «playa de Sevilla» y que sólo recuerdan personas ya bastante mayores en la localidad podría volver a repetirse y el Ayuntamiento ya estudia delimitar un sitio para ello, en una zona de represa entre dos molinos y próxima a uno de los manantiales que surten de agua el cauce urbano.
Antes de este logro se debe producir la obtención para el río de una figura efectiva de protección que aporte soporte legal a la conservación del mismo y las actuaciones frente a posibles agresiones. Aunque se han barajado otras opciones, al final el Guadaíra tendrá la calificación de «Paisaje protegido», que reconoce los valores estéticos, naturales y culturales del entorno. A partir de ahora se iniciará una serie de estudios en los trechos anteriores y posteriores al tramo urbano de Alcalá para localizar los valores y de mayor interés y plantear fórmulas para su aprovechamiento.
En el aspecto práctico, el Ayuntamiento de Alcalá mostró su intención de pedir al Seprona la adscripción de forma permanente de una unidad a la ciudad para contar con mayores niveles de vigilancia sobre posibles agresiones. Sobre todo los vertidos industriales que buscan ahorrarse el depósito en las balsas habilitadas, pero también captaciones ilegales de agua para la agricultura o la usurpación del dominio público, entre otras. En septiembre se reunirá la comisión de seguimiento del Programa Coordinado de Recuperación del Río, para hacer balance y planificar nuevos usos vinculados con el turismo y el ocio, que aprovechen lo que la consejera considera uno de los espacios de más valor ambiental del área metropolitana.
Y es que según el alcalde, «el río es a partir de ahora una oportunidad de negocio» por lo que instó a las empresas al desarrollo de proyectos que planteen su uso como espacio de disfrute y contacto con la naturaleza.
Para que la recuperación del río haya sido posible las distintas administraciones han tenido que invertir alrededor de 60 millones de euros durante más de una década. La mayor parte de esta cantidad se ha destinado a la creación de una red de depuradoras en la cuenca con sus respectivas canalizaciones con el objetivo de evitar los vertidos urbanos, así como un sistema de balsas para los residuos de la empresa del aderezo de la aceituna. Se han construido depuradoras en Arahal, Paradas y una conjunta para Mairena, El Viso del Alcor y Morón. Precisamente la entrada en funcionamiento de ésta última hace un año marca el inicio de las mediciones positivas en la calidad del agua, que tiene ocho puntos para la toma de datos a lo largo del cauce del río y sus principales afluentes.
Se han creado balsas para residuos del aderezo de aceitunas en Morón y Arahal y además se han desarrollado otras infraestructuras como la ampliación de la estación depuradora de El Copero o el colector sur de Alcalá. Si bien hay que tener en cuenta que todo ello se ha realizado con un considerable retraso en la ejecución de lo que se denomina el Programa Guadaíra Blanco para recuperación de las aguas.
En cuanto al denominado Guadaíra Verde, se han ejecutado acciones de reforestación, principalmente del tramo urbano de Alcalá y sus alrededores y recuperación del patrimonio (sobre todo los molinos harineros). En este apartado la aportación por parte del Ayuntamiento ronda los 13 millones de euros. El Consistorio tiene intención de seguir actuando en el entorno con acciones de reforestación, dotación de nuevos usos y con la ampliación de la zona de los parques hasta alcanzar los molinos Hundido, hacia la cabecera y Pelay Correa hacia la desembocadura.