
Los terroristas instalaban la tienda de campaña por la noche y la desmontaban por la mañana para ocultarla entre ramas, al igual que el resto de enseres. Tenían en su poder 6.050 euros y dos pistolas. Arriba a la izquierda, el camino hacia el escondite.ABC
El jefe del «aparato militar» de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, «Txeroki», adiestró en el manejo de armas y explosivos a los dos «liberados», Josune Oña y Asier Mardones, detenidos por la Policía el pasado sábado en el monte Urquiola. Los terroristas cruzaron la frontera de Francia hace un mes con el encargo de la dirección de ETA de reconstruir el «comando Vizcaya». Estos planes fueron abortados gracias a la Comisaría General de Información, de la que es máximo responsable el comisario Telesforo Rubio, en colaboración con la Jefatura Superior de Bilbao. Los dos terroristas, contra los que el juez ha dictado prisión incondicinal, formaban el «comando Arkaitz», en recuerdo a su compinche Arkaitz Otazua Aboitiz, muerto en 2003 en el Puerto de Herrera (Álava) en una emboscada a la Ertzaintza.
El pasado día 24, la Policía, que ya seguía los pasos de Atxarte Salvador Navarro, detectó cómo la joven salió de su domicilio, en la avenida Madaragia de Bilbao, vestida con ropa de montaña y acompañada de un perro. La sospechosa se dirigió a un vehículo, un Peugeot 205 -no es propiedad de ella-, en el que desde Bilbao, por la autopista A-8 en dirección a San Sebastián, tras tomar la salida de Durango, llegó al parque natural de Urquiola. Todo el trayecto lo realizó tomando las consabidas medidas de seguridad que recogen los manuales de ETA.
Dos horas de cita
Al llegar a Urquiola, y después de estacionar el vehículo, Atxarte Salvador se encaminó por una pista forestal hasta el monte Anboto. Allí se encontró con dos individuos, un hombre y una mujer, que fueron observados por la Policía cuando también adoptaban medidas de seguridad. Los agentes, que controlaron con la máxima discreción los movimientos de los sospechosos, enseguida detectaron que el hombre era Asier Mardones Esteban, quien en septiembre de 2003 huyó en el Puerto de la Herrera (Álava), tras la emboscada que sufrió la Ertzaintza. Las Fuerzas de Seguridad tuvieron conocimiento de su nombre a raíz de que la Policía autónoma vasca recuperara el carnet de identidad que el terrorista dejó olvidado en el interior del coche, un Fiat- Uno matrícula de Logroño, con el que simularon tener un accidente.
Atxarte Salvador, Asier Mardones y la segunda mujer, que luego sería identificada como Josune Oña, estuvieron hablando dos horas. Terminada la cita, Salvador Navarro volvió sola a su casa en la avenida Madariaga, de Bilbao. Hora y media después de que ésta abandonara la zona, lo hicieron los otros dos. Ambos se dirigieron al Puerto de Urquiola y, cuando llegaron a la zona del aparcamiento, decidieron separarse. Ante el riesgo de que pudieran ir armados -como así fue- por ser miembros «liberados», los agentes decieron no intervenir en ese instante para no poner en riesgo las vidas de los excursionistas que había en la zona. Por ello, esperaron al momento más idóneo. Oña y Mardones fueron detenidos sin que se produjera el más mínimo incidente. Más tarde, los agentes localizaron el lugar que en el que se escondían los criminales: un pinar situado entre los montes Anboto y Besaide, situado en el término municipal de Aramayo, en Álava. Mientras, otro operativo siguió a Atxarte Salvador hasta Bilbao, donde fue arrestada junto a su novio Aritz López Anda, que el pasado lunes fue puesto en libertad al quedar acreditado que no tenía ninguna vinculación con ETA.
Por la costa de Guipúzcoa
La cita de Artxarte Salvador con los dos «liberados» tenía un objetivo: proceder a su captación e integración en el futuro «comando Vizcaya». De hecho, hace aproximadamente dos meses recibió en el buzón de su domicilio una carta de la banda terrorista en la que se le indicaba el lugar -monte Urquiola- y el día -24 de julio- en el que se iba a producir el encuentro. La joven dio su visto bueno para formar parte del grupo criminal.
Reconstituir la infraestructura del «comando Vizcaya» era el encargo que tenían Asier Mardones y Josune Oña. Ambos habían huido a Francia tras intervenir en la emboscada de la que fue víctima una patrulla de la Ertzaintza el 14 de septiembre de 2003. Después de ser acogidos en el país vecino por responsables de la banda, los dos se integraron en los denominados «taldes de reserva». Durante este tiempo, el cabecilla etarra Garikoitz Aspiazu Rubina, «Txeroki», a quien se le considera jefe del «aparato militar», les dio un cursillo sobre el manejo de armas y explosivos. Terminado el adiestramiento sobre cómo tenían que matar, Oña y Mardones recibieron la orden de su responsable en Francia de trasladarse a España como integrantes ya del «comando Arkaitz» para comenzar a actuar. El desplazamiento desde la frontera hasta el monte Urquiola lo hicieron recorriendo la costa guipuzcoana. Llegaron al País Vasco hace un mes.
Además de por Aspiazu, Oña y Mardones, en su etapa de «legales», fueron instruidos en el manejo de armas y explosivo por José Ramón Carasatorre Aldaz (detenido en diciembre del año pasado). Ambos, junto con Arkaitz Otazua -muerto en el Puerto de Herrera- formaron el «comando Ezkaurre», que estaba a las órdenes de Ainhoa Múgica Goñi hasta que fue arrestada en septiembre de 2002 junto a Juan Antonio Olarra Guridi.



