
Javier Rojo. ABC
MADRID / BILBAO. En un comunicado de tres puntos, la Ejecutiva del PSOE, tras expresar su respeto a la posición de los obispos de San Sebastián, Bilbao, Vitoria y el Auxiliar de Bilbao, muestra su estupor por el hecho de que les resulte irrelevante cuáles sean las relaciones existentes entre Batasuna y ETA. «De una afirmación de esta naturaleza parece desprenderse que, entre el derecho a la vida y Batasuna, los obispos hayan optado por esta última», afirman los socialistas.
La Ejecutiva socialista lamenta que los obispos vascos no hayan solicitado a Batasuna que deje de apoyar a ETA y que condene la violencia como medio para obtener objetivos políticos. «Ese sí que sería un paso hacia la Paz», concluyen los socialistas.
En el País Vasco, la pastoral de los obispos vascos también fue recibida con «indignación» por populares y socialistas. El portavoz del PP en el País Vasco, Leopoldo Barreda, manifestó a ABC sentirse «avergonzado como vasco y como católico» del contenido de esa pastoral, mientras que el secretario general de los socialistas alaveses, Javier Rojo, consideraba que los obispos vascos se sumaban a la estrategia nacionalista.
El hecho de que la pastoral hecha pública ayer llegara a considerar indiferente qué tipo de relaciones existan entre Batasuna y ETA en su argumentación para rechazar la ley de Partidos fue especialmente criticado por el dirigente del PP Leopoldo Barreda, quien consideró que el contenido de la pastoral era «impropia de Iglesia de Cristo».
Barreda se mostró dolido al interpretar que «toda la preocupación de la Iglesia vasca es poner a salvo a los verdugos, en lugar de comprometerse con los elementos más débiles de la sociedad» y manifestó que la Iglesia vasca «vuelve por sus fueros», ya que, en su opinión, «siempre ha estado más cerca de los verdugos que de las víctimas».
En esa observación, el secretario general de los socialistas alaveses, Javier Rojo, coincide con el dirigente del PP. Según Rojo, «la Iglesia vasca ha vuelto a donde ha estado siempre y a hacer lo que ha hecho siempre, porque nunca se ha posicionado de la parte donde ha estado el sufrimiento en este país, sino a favor del pensamiento y la estrategia nacionalista».
Socialistas y populares se extrañaron de que los obispos vascos hablen de «tortura» en la lucha contra el terrorismo y de que no se pida a la banda terrorista ETA el «gesto de humanidad» que se reclama del sistema democrático, al reclamar la pastoral una política penitenciaria que permita a los presos etarras cumplir su condena más cerca de sus lugares de origen.



