POR ALFREDO MARTÍN-GORRIZ
CÓRDOBA. Raúlo Cáceres empezó en el cómic con Mortadelo y Filemón o Superlópez. Luego pasó a Conan y los superhéroes. Más tarde vino Cimoc o El Víbora. Hizo Bellas Artes y comenzó a trabajar profesionalmente en la revista Wetcomix. Se declara enamorado de una profesión de la que no vive, sino que sobrevive. Sus personajes, normalmente ligeros de ropa e impropios del horario infantil, sí que viven apasionadamente. O mueren. Cáceres se ha planteado un objetivo nada fácil: dignificar una receta basada en la suma de erotismo y vísceras. Como suele suceder en otros campos, es más fácil ver sus viñetas en Nueva York que en España.
-La editorial Berenice acaba de editar las historias de Elizabeth Bathory, una vampira con ciertas particularidades, ¿cuáles son?
-La condesa húngara Elizabeth Bathory fue, como Drácula, un personaje histórico real, que también vivió en Transilvania, pero a diferencia de aquel (en realidad un héroe militar), ella sí que cometió actos vampíricos en su vida, como bañarse en sangre de doncellas para mantenerse joven. Inspirándome en esta noble psicópata me embarqué en la creación de un personaje ficticio, intentando representar el lado terrorífico de la feminidad, esa atávica mezcla de fascinación y miedo que provoca la mujer en el hombre desde la antigüedad y que generó tantos monstruos femeninos, en realidad arquetipos vampirescos, como la Lamia asesina de amantes, el Súcubo, el Ghoul, necrófago de los cementerios o la Bruja infanticida.
-¿Cómo has conseguido vivir del cómic y encima desde Córdoba?
-Para empezar, yo no vivo de cómic, sobrevivo. Principalmente hago cómic, pero también ilustración y durante un tiempo trabajé como diseñador gráfico. Más bien habría que preguntarse por qué hay comiqueros que están dispuestos a que les paguen una miseria por página cuando la ilustración literaria está mucho mejor pagada y requiere mucho menos esfuerzo y la respuesta es evidente: vocación y amor alnoveno arte. Trabajar desde Córdoba o desde cualquier otro sitio es posible con internet. El problema viene cuando realizas comics para editoriales españolas porque no pagan adecuadamente. Por ejemplo, para las revistas españolas en las que he trabajado, yo siempre he realizado el guión, el dibujo, el entintado y hasta la infografía (escaneo, retoques, grises y rotulación). En cambio, para la editorial americana con la que trabajo actualmente sólo realizo lápices y entintados, cobrando más y disponiendo de más tiempo para realizar más páginas.
- Sueles tender a historias de alto contenido erótico, junto a lo que se llama gore, es decir, sangre, asesinatos... tradicionalmente existían alguna publicaciones españolas (Cimoc o El Víbora por ejemplo) que se enfocaban a esta clase de cómic. -Sin embargo han ido cerrando, ¿dónde está ahora ese mercado y qué ha pasado en España?
-Eso deberían responderlo los editores. Lo cierto es que ya no se publican ese tipo de revistas, aunque sí que se pueden encontrar ese tipo de comic en otros formatos, como el álbum. Se habla de una crisis del cómic en España, pero es evidente que si esos productos no están en las librerías es porque la gente no los compra.
-En las películas para adultos se suele decir que el guión es prácticamente una excusa para enlazar las escenas explícitas, de hecho así funciona la mayoría de las veces. ¿Qué sucede en el caso de los cómics?
-En los comics puede pasar, y normalmente pasa, exactamente lo mismo que en el cine. Pero no hay que confundir el contenido con el continente. Independientemente de la temática que trate, el cómic es un medio de expresión tan válido como lo es la pintura o la literatura. Como cualquier artista, el autor de cómic puede engendrar desde obras maestras hasta obras mediocres. Personalmente suelo hacer argumentos bastante más complicados de lo que se suele ver en ese tipo de historias, hasta el punto de que más de uno me ha dicho que mis comics funcionarían perfectamente eliminando las escenas explícitas.
-Te enfrentarás constantemente a dos sambenitos. El primero la consideración del cómic como una expresión estética menor y más propia de niños o jóvenes. La segunda la infravaloración de las historias eróticas. ¿Influye mucho a la hora de dibujar el saber que esos «dedos» están constantemente señalando?
Hay dibujantes de ese tipo de cómic que firman bajo seudónimo, o que borran de su currículum su pasado «oscuro» cuando van haciéndose un nombre. Generalmente, el erotismo, que es la insinuación, está mejor considerado que la pornografía, que se caracteriza por la explicitud, pero es por culpa de los prejuicios derivados del cine que ya hemos comentado.
-¿No termina este género limitando al autor?
-Podría ocurrir si lo reducimos a esos estereotipos del cine. El lector puede encontrar en mis comics otros ingredientes como el terror, la mitología, el esoterismo, el gore, o la historia.
-Sueles utilizar en torno a tus historias mitos o leyendas de diversos países, o esoterismo, ¿qué aporta esto a tus cómics?
-Los mitos, las leyendas y el esoterismo me han apasionado desde siempre. Soy un auténtico devorador de ensayos sobre estas materias. Para construir el argumento de Elizabeth Bathory recurrí a abundante bibliografía vampírica y de hecho todas las variantes del vampiro que aparecen en el cómic están basadas en leyendas populares de diferentes países.
-¿En qué estás trabajando en estos momentos?
-Me apetecía probar el sistema de trabajo americano, así que he firmado un año con la editoria Avatar Press, que produce diversas series de terror, entre otras cosas. En este tiempo he dibujado un capítulo de Belladonna, del guionista Brian Pulido y algunas portadas. Ahora estoy dibujando 2001 Maniacs, una precuela de la película gore del mismo título, donde los habitantes de un pueblo de la América del sur anclado en el pasado masacran a unos turistas del norte en venganza por las atrocidades de la Guerra de Secesión. Simultáneamente dibujo Crecy, guionizado por el genial Warren Ellis. Este último proyecto está ambientado en una de las batallas más importantes de la Guerra de los Cien años en la que la caballería francesa fue masacrada por los arqueros ingleses.