ROCÍO OVALLE
BARCELONA. «Eres joven y los tienes a miles», reza un cartel publicitario colgado en un pasillo de la Universitat Autònoma de Barcelona. «Dona el sueño de ser madre», anuncia otro. El precio del altruismo: 900 euros. Y la publicidad, aliñada con altas dosis de depresión económica, surtió el efecto deseado. Algunas clínicas de reproducción asistida hablan de un gran aumento de las voluntarias para donaciones de óvulos desde que comenzó la tristemente famosa crisis económica. En la barcelonesa clínica IVI, por ejemplo, han aumentado un 118% las donaciones de óvulos: pasaron de 292 en 2006 a 637, el pasado 2009.
«Contrariamente a lo que se piensa, la mayoría de las donantes no son estudiantes ni extranjeras, sino mujeres españolas que trabajan pocas horas o que están en el paro», afirma la responsable de Fertilab, Marta Antich, una clínica de Barcelona con 15 años de experiencia. «Han aumentado mucho las donantes catalanas porque funciona muy bien el boca oreja. Las extranjeras son casi todas de Rusia y Ucrania ya que la mayoría de las receptoras son europeas y se busca que se parezcan a ellas».
«Doné óvulos para intentar ayudar a una familia pero, principalmente, por motivos económicos», explica E. M., una joven española que hace un año intentó donar óvulos pero un problema con la medicación se lo impidió. A sus 28 años y sin pareja, el sueldo de oficinista no le alcanza para la hipoteca y gastos diarios.
El dinero es lo primeroMucho más joven es Carmen, estudiante de diseño de interiores, que a sus 22 años sobrevive entre el paro y la ayuda paterna, y vio en la donación una clara oportunidad para ganarse un «extra»: «Yo lo hice por dinero, pero no para subsistir, sino para poder viajar». Carmen facilita su «e-mail» en foros para explicar en qué consiste el proceso a otras chicas: «Todas las que han contactado conmigo lo hacen por dinero».
Y es que no se puede obviar el factor económico a la hora de decidirse a donar óvulos, un proceso complejo en el que hay que pasar por el quirófano y una anestesia general, además de someterse a una hormonación con consecuencias psicológicas para las chicas. «Más de la mitad vienen por el dinero», afirma el doctor Xavier Nadal, Director de la Unidad de Reproducción Asistida del Centro Médico Teknon y delegado en Cataluña de la Sociedad Española de Fertilidad. «En España está prohibido vender óvulos pero se da una compensación por las molestias, y si no existiese esa compensación no habría donaciones», reconoce.
Según un estudio elaborado por Fertilab, la mayoría de las mujeres que pidieron información en 2008 y hasta mayo de 2009 lo hacían por motivos económicos (37%) y una cuarta parte más declaraba hacerlo por motivos altruistas. Más de la mitad eran sudamericanas, aunque pocas fueron las elegidas: hay muy poca demanda de latinas.
Clínicas más selectivas
«Quise volver a donar el año pasado y me dijero que lo intentara en un año porque había muchísimas chicas», explica Carmen.Ella ha iniciado un nuevo tratamiento. «Estos días he tenido delante tres o cuatro chicas y tuve que esperar más de media hora para que me pusieran la medicación, cosa que antes no pasaba», afirma. Las enfermeras, que ya la conocen de la anterior donación, le dijeron que ahora la clínica es más selecta, y que, por ejemplo, no aceptaban a mayores de 30 años, cuando en España se puede donar hasta los 35. El doctor Nadal se defiende: «Hacemos lo que dice la ley, buscar la mejor donante posible», a pesar de que estudios constatan que la calidad de los óvulos es igual a los 18 que a los 35 años. Antich explica que «no se busca una belleza exagerada pero sí que tenga rasgos simétricos».
De cada 10 voluntarias que llegan a la Teknon, se rechaza a la mitad. «Muchas vienen para hacerse una revisión ginecológica gratuita, pero también rechazamos a las que fueron adoptadas por no tener antecedentes y a las que tienen anomalías genéticas. Algunas pretenden que les paguemos el doble por ser muy guapas», afirma Nadal.



