
Imagen del libio absuelto (izquierda), y del culpable en el caso Lockerbie (derecha)
El tribunal escocés que juzga el caso de la catástrofe aérea de Lockerbie ocurrida en 1988 declaró «culpable» del atentado a Abdel Baset al Megrahi y «no culpable» a Amin Jalifa Fahima.
El veredicto en ambos casos fue adoptado por unanimidad de los tres jueces que componen el tribunal, Lord Ranald Sutherland (presidente), Lord John Taylor Cameron Coulsfield y Lord Ranald Mac Lean, informaron fuentes jurídicas.
La culpabilidad de Al Megrahi implica su condena a cadena perpetua, conforme al derecho penal escocés. Tras escuchar el veredicto, el abogado de Al Megrahi, William Taylor, insistió en la inocencia de su cliente y preguntó al presidente del tribunal cuánto tiempo supondrá en realidad la condena a cadena perpetua.
Taylor pidió que los jueces tengan en cuenta que el condenado ha permanecido ya en prisión desde el 5 de abril pasado. Lord Sutherland anunció que tomará la solicitud de la defensa en consideración y que a las 13 GMT el tribunal se pronunciará sobre la duración exacta de su condena.
La defensa, en cualquier caso, puede apelar la sentencia ante el mismo tribunal que ha juzgado el caso. Los abogados tienen de plazo dos semanas a partir de hoy para decidir si apelan el veredicto.
Una vez decidido si apelan, dispondrán de otras seis semanas para preparar el recurso ante el mismo tribunal de Camp Zeist que hoy anunció su fallo.
Por su lado, la no culpabilidad de Amin Jalifa Fahima comporta su absolución en el caso y la posibilidad de regresar libre a Trípoli.
Al Megrahi, de 48 años, era jefe de seguridad de la compañía aérea libia en el aeropuerto de Malta cuando se produjo la catástrofe.
Por su parte, Fahima, de 44, era el director de la oficina de la aerolínea en el mismo aeropuerto maltés de Luqa.
La acusación argumentó que, aprovechándose de esa cobertura, los dos presuntos agentes libios cargaron en un avión hacia Fráncfort la maleta con el explosivo plástico que terminaría provocando el estallido del vuelo 103 de la compañía estadounidense Pan Am sobre la pequeña localidad escocesa de Lockerbie, el 21 de diciembre de 1988.
El aparato, un Boeing 747, estalló a 31,000 pies de altitud, tres cuartos de ahora después de su despegue del aeropuerto londinense de Heathrow con rumbo a Nueva York.
El atentado costó la vida a los 259 ocupantes del avión y a once habitantes de Lockerbie, en lo que constituyó el mayor desastre aéreo registrado en el Reino Unido.
Después de un largo período de presiones y sanciones internacionales, el régimen libio del coronel Gaddafi accedió a entregar a los dos acusados, a cambio de ciertas garantías en el proceso, que se ha desarrollado en suelo holandés, aunque bajo jurisdicción escocesa.



