
La ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, es la más desconocida del Gobierno / EFE
Si un español medio observara el último Pleno del Congreso no reconocería a la mayoría de los políticos que ocupaban el banco azul del Gobierno. Ahí estaban Beatriz Corredor, Cristina Garmendia y Bibiana Aído, totalmente desconocidas para la mayoría, según las encuestas, a la espera de que los suyos, es decir el Grupo Socialista, les hicieran una pregunta oral en la sesión de control y les permitieran sacar un poco la cabeza para que se las vea. Sólo les preguntan los socialistas, y no porque ocupen carteras poco interesantes (Vivienda, Ciencia e Innovación e Igualdad), sino porque, según sostiene la portavoz del PP, son ministras «invisibles» con un trabajo por descubrir.
Como casi todo, podría discutirse. «Póngase usted gafas», replicó la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Pero en este caso las gafas se las tendrían que poner la mayoría de los ciudadanos. A Corredor, pese a ocuparse de uno de los asuntos que más preocupan (la vivienda), sólo la conocen el 18% de los españoles, y a Garmendia y Aído, el 29%, según el último barómetro de DYM para ABC. Otros seis ministros son también «invisibles» para más de la mitad: los responsables de Sanidad, Medio Ambiente, Cultura, Educación, Industria y Justicia. El CIS ofrece dos nombres más: Celestino Corbacho (Trabajo) y Elena Salgado (Administraciones Públicas). En total llegan a 11 «invisibles», en un Gobierno de 17 ministros, más el presidente.
Dos ejemplos. La ministra de Igualdad ha respondido siete preguntas orales en el Pleno del Congreso, de las cuales seis son de compadreo del Grupo Socialista, y sólo una es del PP. El resto de grupos no ha desperdiciado ni una sola de sus preguntas en controlar este Ministerio creado por Zapatero. Ése es el interés que produce la actividad de Aído en las Cortes.
La ministra de Ciencia ha intervenido nueve veces en la sesión de control para responder preguntas orales sobre su actividad. Siete de las nueve preguntas son del Grupo Socialista, y sólo dos, del Popular.
«Tienen ustedes un Gobierno mitad invisible y mitad increíble. No trabajan, les fallan las iniciativas, las ideas y la coordinación», reprocha la portavoz del Grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría. La vicepresidenta De la Vega se defiende: «Este Gobierno se está ocupando y preocupando de los problemas de los ciudadanos, como los pensionistas y los desempleados».
Expediente X
El PP describe así la actitud «increíble» de Pedro Solbes: «A la vista está que rebosa energía pasa sacarnos de la crisis». La ministra Salgado también se ha llevado un rapapolvo de la oposición: «La ministra está abducida, como en Expediente X, está absolutamente desaparecida, no sabemos dónde está». Y el titular de Trabajo no se queda sin tirón de orejas: «Que diga que el Ministerio de Trabajo no tiene que tomar ninguna medida para incrementar el empleo es motivo suficiente para que dimita».
Si el ministro de Trabajo no toma medidas propias para impulsar el empleo -«en esta crisis tienen que ser de carácter económico», ha defendido-, entonces, ¿qué hace? Pues, por ejemplo, dedicarse a enviar correos a todas las direcciones provinciales de Trabajo para que informen de los símbolos franquistas que hay en los centros laborales de toda España.
De la Vega ha defendido a todo su equipo y ha recordado que Zapatero ha presentado un nuevo paquete de medidas para afrontar la crisis y el paro: «El Gobierno toma la iniciativa y adopta decisiones».
Más allá de lo opinable hay datos objetivos. En ocho meses de legislatura, el Gobierno ha presentado once proyectos de ley en el Congreso. En realidad, sólo cinco son iniciativa legislativa del Ejecutivo, ya que seis se derivan de normas comunitarias. Y en ese caso, el Ejecutivo ha gobernado sobre todo a base de decretos. En total, el Consejo de Ministros ha aprobado ocho reales decretos-leyes en esta legislatura.
Una promesa cumplida
Los proyectos de ley presentados se refieren a: contrato de transporte terrestre de mercancías; control de precursores de drogas; Presupuestos Generales del Estado de 2009; supresión del impuesto de Patrimonio; contratación con los consumidores de préstamos o créditos hipotecarios; derecho de participación en beneficio del autor de una obra de arte original; reforma del Código Civil en materia de incapacitaciones; modificaciones estructurales de sociedades mercantiles; modificación del Poder Judicial para ejecución de sanciones pecuniarias; ejecución en la UE de resoluciones que impongan sanciones pecuniarias, y ratificación del Tratado de Lisboa.
El PSOE prometía en su programa electoral un total de 85 leyes. Por el momento, sólo ha cumplido una: la de supresión del impuesto del patrimonio. Sobre el resto, ni se sabe ni se contesta. Entre las leyes que siguen siendo una promesa del Partido Socialista, están la Ley General de Economía Social; la reforma del IRPF; la nueva ley de Financiación Autonómica; la ley de Movilidad sostenible; la nueva Ley de Ciencia; la Ley de Protección de usuarios de servicios financieros; la Ley marco de protección animal; la reforma del Código Penal en materia de maltrato animal; la reforma de la Ley de Pesca Marítima; la Ley General Audiovisual y Multimedia; la Ley para la elección del presidente de Efe; el Estatuto del Periodista; la nueva Ley general para el Empleo; la ley integral de siniestralidad laboral; la ley integral de igualdad de trato; la reforma de la Ley de Mecenazgo; la ley de Extranjería; la ley de Libertad Religiosa, la Ley de Protección integral de víctimas del terrorismo y la Ley General Penitenciaria.



