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«Requirió una increíble gimnasia logística conseguir a Daniel Craig»

MACARENA GARCÍACANNES. Weitz es una de esas figuras de Hollywood que sirven tanto para un roto como para un descosido. Dirigió «American Pie» y «Un niño grande»; escribió el guión de esta última y el

Actualizado 30/11/2007 - 02:55:08
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MACARENA GARCÍA
CANNES. Weitz es una de esas figuras de Hollywood que sirven tanto para un roto como para un descosido. Dirigió «American Pie» y «Un niño grande»; escribió el guión de esta última y el de «Antz», hizo de vecino de «Mr. y Mrs. Smith» y protagonizó «Chuck & Buck», además de producir una docena de exitosos y populares filmes. Pero tuvo miedo a la hora de enfrentarse a «La brújula dorada». Cuando terminó el guión, Weitz pidió a la productora que buscase un realizador que estuviera más familiarizado con los efectos especiales. Los ejecutivos de New Line lo hicieron, pero en mayo del año pasado le llamaron para suplicarle que asumiera la dirección. Tuvo sólo tres meses para prepararse para un rodaje que duró medio año. Después se habituó a pasar día y noche en las salas de posproducción y en el momento de conceder esta entrevista, en el pasado Festival de Cannes, Weitz se confesó exhausto: «Esto es mucho más exigente que cualquier otra película. Se requiere más tiempo y pasar muchas horas en posproducción, estoy agotado». Pero también, contento. Porque el libro de Philip Pullman le había fascinado cuando lo leyó hace años y pensó que nadie financiaría su adaptación. Y porque le enorgullece tener en su elenco a Nicole Kidman, Eva Green y Daniel Craig. «Yo no sabía si íbamos a poder conseguir a Daniel por el tema de Bond; requirió una increíble gimnasia logística para poder filmar antes de un viaje suyo a Japón».
-¿Cómo se enfrentó a la adaptación de estas novelas, que distan bastante del realismo de «Un niño grande»?
-Los libros de Pullman sintetizan ideas de distintas áreas: filosofía, sociología, teología y metodología. Y lo hacen de una forma muy bella, pero es difícil traer ese tipo de cosas a la película porque no son imágenes.
-¿De dónde tomó la inspiración visual?
-Me inspiré en la pintura victoriana. Para mí tenía también que ver con lograr composiciones como las de grandes directores, como (David) Lynch y (Akira) Kurosawa, a los que adoro por su capacidad de combinar imágenes íntimas con paisajes sorprendentes. Me gusta mezclar eso con figuras increíbles a lo Peter Jackson.
-¿Tuvo en cuenta la puesta en escena de estas novelas que hizo el National Theatre de Londres?
-No. Cuando New Line decidió contratarme, me asustó mucho porque gran parte de este libro transcurre en el Ártico y a mí me gusta el sol, la primavera, los árboles y las flores. Partí hacia allí junto a 20 personas. Era el único americano, lo que dio para interesantes conversaciones sobre Bush. Cuando llegamos conecté mi ordenador a la energía del barco y se quemó. No me quedó más que escribir a mano. El resto de los viajeros andaban dando vueltas por el hielo y yo me quedé en el salón del barco, pensando cómo contar la historia.
-¿Reflexionó sobre lo que suponía tener a una niña como protagonista?
-No era una opción, porque en el libro es una niña. Y no es una declaración feminista ni nada, pero está bien esta niña. Asumió el desafío de una forma que nos sorprendió a todos.
-¿Por qué las historias sobre mundos paralelos tienen tanto éxito?
-Tal vez porque vivimos en mundos paralelos. Son historias intrigantes, pero también posiblemente reales. A la mayoría de las personas les gusta imaginarse cómo cambian las cosas según las decisiones que toman y que forman parte de ese otro universo.
-¿Se compara con «El Señor de los Anillos»?
-No. Además, los libros de Philip Pullman son conocidos en Inglaterra, pero son menos populares. Hemos tenido que hacer más esfuerzo para lograr esa atención.
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