Hace más de medio siglo era el propio invento el que se anunciaba en la radio, que cantaba aquello de «La televisión pronto llegará; yo te cantaré y tú me verás», mientras los más pudientes soñaban con materializar a Lolita Garrido ante sus ojos. En un suspiro, el negrito del Cola Cao, la Española, una aceituna como ninguna, y las dos versiones a elegir del boli Bic eran tan famosos como el más conocido de los personajes de la todavía joven Televisión Española. Ayer, el Senado marcó el final de una era y aprobó definitivamente, sólo a expensas de su publicación en el BOE, la Ley que pone fin a la publicidad en TVE.
En efecto, la cadena pública dejará de contratar anuncios a partir de septiembre, después de que el Pleno del Senado aprobara sin modificaciones, con 130 votos a favor, dos en contra y 118 abstenciones, el texto remitido por el Congreso. Entretanto, los contratos que la televisión pública tiene firmados con los anunciantes hasta finales de año se cumplirán en su totalidad.
Antes de la votación definitiva, la Cámara Alta rechazó las dos propuestas de veto presentadas (ERC retiró la suya antes del debate). Tampoco se aprobó ninguna de las enmiendas propuestas por el Grupo Popular. El diputado del PP Miguel Sánchez criticó, asimismo, la «falta de orden» en la regulación del sector debido a la ausencia de una Ley General Audiovisual: «Es un nuevo capítulo inconexo, arbitrario y poco riguroso de esta especie de culebrón audiovisual», afirmó. Con el nuevo modelo de financiación, el presupuesto de RTVE quedará limitado a 1.200 millones de euros hasta el año 2011 y crecerá como máximo un 1 por ciento anual en el trienio 2012-2014. Asimismo, dispondrá de un fondo de reserva con los ingresos que superen el coste del servicio público.
Reacciones enfrentadas
Alejandro Echevarría, presidente de Uteca, alabó la valentía del Gobierno y la postura mantenida por PP e CiU durante las negociaciones. Asimismo, recalcó la «enorme satisfacción» que le produce la aprobación de la ley en el año en el que él pone fin a su mandato en la organización que agrupa a las cadenas privadas. Echevarría calificó la ley como «fundamental» y dijo que «marca un hito en la historia audiovisual española», ya que «homologa nuestro sistema al de otros países, acaba con la competencia desleal y enriquece la oferta audiovisual».
Desde el sindicato APLI, por el contrario, se asegura que el texto «no ofrece garantías reales de financiación de la Corporación, que podría perder audiencia e influencia».