
Imagen de archivo del Rey del Pop / ABC
Sobre Michael Jackson hay mucho escrito. Sobre su niñez, su brillante carrera, su magia y su inigualable genio musical. Pero desde su trágica muerte, cada día se escribe un nuevo y asombroso capitulo, sobre su vida. Tan pronto le sale un hijo desconocido noruego, que días más tarde desmiente el parentesco, como miles de fans le proponen para el Premio de la Paz, póstumo, algo que parece imposible. Claro quela Fundación Nobel podría cambiar sus estatutos como ha sido el caso en otras ocasiones.
Hoy escribe la prensa sueca que Jackson, a quien le alagaba que se le conociera como «The King of pop», tenía nada menos que 19 «alias». Parece que desde 1993, cuando empezó a consumir drogas tras ser acusado de dormir con menores, empleaba los nombres y apellidos de sus empleados en el rancho Neverland, y otros que se inventaba, en las recetas médicas, con objeto de conseguir las medicinas que le transportaban a ese limbo tan irreal que le parecía necesario para olvidar sus demonios. Esa estrategia, que le dio muy buenos resultados, acaba de desvelarse durante el proceso abierto contra Conrad Murray, médico de cabecera del artista. Algunos de esos alias son Blanca Nicholas; Roseylyn Muhammad; Fernad Diaz; Peter Madonie; Kai Chase; Frank Tyson; Michael Amier y Williams Muhammad.


