
VALENCIA. Francisco Camps atendió a ABC ayer a mediodía, después de presidir en el Palau de la Generalitat la firma, junto con el secretario general de los socialistas valencianos, Ignasi Pla, del acuerdo que pone en marcha el nuevo Estatuto, el primero que se presenta en sociedad en el actual escenario político nacional, marcado por la actualización y revisión del Estado de las Autonomías. El acuerdo ha satisfecho por igual a PP y PSPV, sitúa a la Comunidad Valenciana en el centro del debate y hace justicia con un territorio que combina de forma ejemplar su propia y acentuada singularidad cultural, lingüística e histórica con una inquebrantable lealtad a España. Es la Valenciana una Comunidad que contribuye de forma capital al reequilibrio territorial. La ausencia de fuerzas nacionalistas con peso específico propicia un hábitat político caracterizado por la estabilidad institucional.
-¿Qué aporta el Estatuto valenciano, la llamada «vía valenciana», al ácido debate territorial?
-Aporta Constitución, que ahora está más joven y más fuerte que nunca, como lo demuestra esta reforma estatutaria. La Constitución nos ha dado 25 años de prosperidad, libertad y tranquilidad. Y nos tiene que dar muchos más lustros de confianza en nosotros mismos. El Estatuto rejuvenece la Constitución y la hace más presente.
-¿Cuáles son sus líneas maestras?
-Se trata de una actualización de todas las competencias que han venido siendo transferidas en los últimos años. En los ochenta recibimos dos grandes competencias, educación y sanidad. En los noventa, otras dos, la administración de justicia y las políticas activas de empleo, que, con el resto, conforman el potencial de autogobierno de todas las Comunidades. La reforma es, en suma, la actualización y la consolidación del autogobierno, la cercanía a los problemas y sus soluciones.
-¿Introduce realmente un elemento de distensión en las relaciones PSOE-PP?
-Primero, el Estatuto demuestra a todos que debemos lealtad a la Constitución, a esta Constitución. Segundo, hace visible el doble consenso: un acuerdo entre los partidos mayoritarios en el ámbito autonómico, un acuerdo que es inseparable del otro consenso, el alcanzado por las direcciones nacionales al mismo tiempo que las regionales. Esto significa y sienta el precedente de que para cualquier reforma estatutaria sea necesaria la participación de los dos grandes partidos nacionales, independientemente de quién gobierne en cada Comunidad. Por tanto, el PP ha de estar necesariamente de acuerdo en la reforma de cualquier Estatuto para que tenga validez. Tercero: no se pueden reformar leyes del Estado desde los Parlamentos autonómicos, ni siquiera desde las reformas estatutarias. Este principio es fundamental: las leyes orgánicas sólo se reforman en las Cortes Generales. Y cuarto, el Estatuto de las Autonomías es multilateral, no bilateral. Todos participamos de la misma manera. No puede haber privilegio alguno para ninguna Comunidad. Hablando por ejemplo de financiación, todas las Comunidades tienen que consensuar acuerdos a través de las Cortes.
-Todo el mundo estaba pendiente de la ponencia en el Parlamento catalán y de cómo se perfila la gobernabilidad en el País Vasco cuando la Comunidad Valenciana se adelanta, sorprende y presenta un modelo. ¿El momento era el oportuno?
-Sí, porque así lo han creído oportuno los dos principales partidos. Lo ha creído Mariano Rajoy, lo ha creído el PSOE y lo hemos creído en la Comunidad Valenciana. Y hablando de fiscalidad y de financiación, el modelo está bien. Yo soy de los que apoyan el modelo actual, con los impuestos cedidos que ahora tenemos y los tramos correspondientes a otros. Y esta reforma estatutaria consagra este modelo de financiación; por eso hablamos de actualización del Estatuto, porque lo que se introduce en el Estatuto ya existía.
-¿A quién beneficia más la reforma, al Gobierno o a Rajoy?
-Beneficia a los valencianos y a todos los españoles. Tanto Rajoy como yo hemos tenido claro que este proceso es muy bueno para España, y a España ofrecemos nuestro Estatuto como un Estatuto español. Como dice nuestro himno regional, el texto ofrenda nuevas glorias a España. También el consenso alcanzado es un ejemplo.
-¿El Estatuto contribuye a reubicar el discurso del PP y la figura de Rajoy?
-El discurso del PP siempre ha estado en el centro. El que se ha radicalizado hacia la izquierda ha sido el PSOE. ¡A ver si queda claro!
-En algún sector del PP no acaban de entenderse la oportunidad y el porqué de algunos artículos.
-Rajoy entiende que el Estatuto es tan bueno como oportuno y lo pone como modelo de futuras reformas, y la inmensa mayoría piensa lo mismo. Rajoy nos reunió en San Millán de la Cogolla y allí se acordaron varias cosas. Una, que el PP participaría en las reformas estatutarias. Dos, que se harían bajo estos principios: Constitución, doble consenso, lealtad a España y no reformar las leyes del Estado desde las reformas autonómicas. Permítame decirle que nosotros nos hemos ceñido a la aplicación del «modelo Rajoy» de reformas estatutarias.
-Usted habla de la inviolabilidad de la Agencia Tributaria estatal, pero el Estatuto crea un Servicio Tributario Valenciano.
-No es una agencia tributaria propia. El Servicio Tributario no es más que lo que tenemos ahora: los impuestos cedidos. Ya existe. Existe en la Comunidad Valenciana y en todas las Comunidades.
-¿Y el Consejo de Justicia?
-También existe de facto, porque las Autonomías somos competentes desde los noventa de toda la infraestructura judicial y de los funcionarios de justicia, salvo los jueces, magistrados, fiscales y secretarios judiciales. Es decir, ese Consejo de Justicia ya existía de facto, porque la transferencia ya estaba hecha; ahora se eleva a rango estatutario. Por eso insisto en lo de la actualización y consolidación: el Estatuto recoge lo que ya está transferido.
-El PSOE dice que la elevación a rango estatutario del Servicio Tributario y del Consejo de Justicia desprende un «aroma» centrífugo que no comparte el PP.
-Insisto en que el Estatuto se limita a recoger lo que ya está hecho. Mire, todos los Estatutos de las Comunidades del 143 fueron reformados en los noventa, bajo mandato del PP, para acomodar las competencias que habían sido transferidas. El valenciano no lo fue, es el único que quedaba por reformar y hemos tenido que acomodarlo a la realidad autonómica. No abre puertas a nada, sino que actualiza y consolida lo que ya tenemos.
-El Estatuto valenciano pretende presentarse como modelo, y así lo admite incluso algún dirigente del PSOE, pero en este punto no hay unanimidad entre los socialistas. ¿Qué ocurriría si Cataluña sacara adelante un Estatuto con más competencias que el valenciano?
-Si se aplican los principios de San Millán, ningún tipo de problema. Si hay Constitución, si hay doble consenso PSOE-PP, no hay problema.
-¿Pero no nace el Estatuto valenciano también con vocación de ser una hoja de ruta?
-Evidente. Yo lo propongo como una vía leal con la Constitución y con los españoles. Por eso insistimos en ofrecérselo al resto.
-Insisto: si Cataluña introduce más competencias, ¿buscará la Comunidad Valenciana la equiparación en el futuro? (El Estatuto valenciano recoge la llamada «cláusula Camps», por la cual la Generalitat puede reclamar las competencias que asuman otras Autonomías y que no tenga la valenciana).
-Estoy seguro de que la España del siglo XXI ya no puede ser la España asimétrica. Todas las Comunidades son iguales. Todos los españoles somos iguales. Todos los españoles debemos tener los mismos derechos y las mismas obligaciones, las mismas oportunidades y la tranquilidad absoluta de que todos tendremos las mismas opciones. Por tanto, no creo en la España asimétrica, sino en la España de la igualdad. Otra cosa es que otras Autonomías tengan competencias que yo no voy a pedir nunca. Nunca pediré Instituciones Penitenciarias ni Policía Autonómica. No quiero. Creo que Instituciones Penitenciarias, que sí tiene Cataluña, está mejor en manos del Estado por muchos motivos, entre ellos el terrorismo, y quiero que la seguridad de mi Comunidad siga dependiendo de la Policía y la Guardia Civil. Lo prefiero. Lo mejor que nos puede pasar es que la Policía y la Guardia Civil sigan en nuestros pueblos y calles.
-¿Cuál es el espíritu que pretende transmitir la reforma?
-Constitución, España, autonomía, prosperidad y convivencia. Nuestro modelo, que es el autonómico, es excepcional. No es federal, y con un Estatuto como el nuestro se consagra la España de las Autonomías y se rechaza frontalmente la España federal. Esto significa que la soberanía reside en los 43 millones de españoles, y no en otro lugar. Por tanto, nada de soberanías fraccionadas.



