A partir de ahora los conductores no serán los únicos que recibirán amonestaciones si incumplen las normas de circulación vial. Ayer lo dejó claro el delegado municipal de Movilidad, Pedro Calvo, en la presentación de la nueva campaña del Ayuntamiento para reducir la siniestralidad de los viandantes: «Siempre ha habido una mayor indulgencia» con los peatones por parte de la Policía y aunque el objetivo de la iniciativa es corregir los hábitos indebidos, no se descarta en absoluto la posibilidad de imponer multas a los peatones.
Y no serán precisamente baratas. La amonestación por cruzar incorrectamente una calle en Madrid asciende a 90 euros, por lo que más de uno de se lo pensará dos veces antes de atravesar de cualquier manera. Según explicó Calvo, esta opción está recogida en la ordenanza municipal desde hace años, aunque hasta ahora no se estaba aplicando de forma férrea.
El objetivo del Consistorio es concienciar a la ciudadanía de que las actitudes imprudentes de los peatones también pueden costar vidas, punto con el que se mostraban de acuerdo ayer muchos de los viandantes que transitaban por el paseo de La Castellana. «La gente va cómo loca y no mira», comentaba Carmen, una trabajadora de la zona.
Difícil hacer lo correcto
A pesar de ello, reconocía que, en ocasiones es difícil hacer lo correcto. «Los semáforos de La Castellana están en verde para los peatones poco más de medio minuto, y es imposible cruzar toda la avenida de una vez, así que atraviesas como puedes, cuando crees que no vienen coches, aunque es peligroso», comentaba.
Cómo ella, Jesús afirmaba que no toda la culpa es del viandante ya que, desde su punto de vista, «a veces para ir hasta un paso de cebra tienes que dar un rodeo que te hace perder mucho tiempo, por lo que no es operativo».
Deficiencias en los pasos
Estas deficiencias denunciadas por los viandantes también fueron recogidas por el estudio EuroTest, en cuyas conclusiones se recomendaban, entre otras cosas, mejorar la planificación y diseño de los pasos de peatones y armonizar la normativa de uso entre todos los países de la Unión.
Sin embargo, otros ciudadanos consideraban que, «aunque es políticamente incorrecto decirlo, mucha culpa la tienen los peatones». Así se manifestaba Laura, una joven conductora en el entorno de Cibeles. Para ella es «inexplicable», que gente que ya no tiene todas las capacidades cometa imprudencias. «Los ancianos van como locos, no se dan cuenta de que no pueden cruzar rápido y luego pasa lo que pasa», lamentaba la joven. De hecho, la tercera edad, junto con los niños, es considerada un grupo de especial riesgo en los atropellos.
Para otros, como Alberto, un repartidor de publicidad, el verdadero problema es que las calles de Madrid «están hechas para los coches», y los peatones «hacen lo que pueden para defenderse y poder andar». «Los conductores no te respetan porque se sienten protegidos con el coche», afirmó.