M. J. ÁLVAREZ
MADRID. La monumental trifulca que se desató en la madrugada del pasado lunes en el interior de la céntrica discoteca Joy Eslava, con el resultado de un joven madrileño muerto, prácticamente en el acto, a consecuencia de la cuchilla que recibió a la altura de la ingle,a manos de un hombre de origen magrebí, está esclarecido. Así lo aseguran fuentes policiales, que prácticamente dar por zanjado el asunto en lo que a la investigación se refiere. A continuación, un resumen de las principales claves del caso.
Hechos
Un nutrido grupo, de entre 20 y 30 personas, sale de fiesta la noche de Navidad. Se disponen a celebrar el cumpleaños de un miembro de la pandilla. Entre ellos está Roberto García Grimaldo, de 24 años de edad, su hermano pequeño, Antonio, de 22, así como varios primos. Eligen ir al Joy Eslava, además de por su emplazamiento y por su horario -tiene sesiones de tarde y noche, éstas de 23.30 horas a 6 de la madrugada, por los lazos de la víctima con el local. Hace varios años estuvo empleado como camarero, de ahí que tuviera estrechas relaciones con algunosempleados.
En el local les habían preparado unas bandejas para picar algo y acompañar a las bebidas. Estaban disfrutando y divirtiéndose. Sin embargo, poco antes de las cuatro, mientras Roberto se encontraba en la barra del fondo, situada en la planta baja, próximauna de las salidas de emergencia colindantes al callejón de San Ginés, la alegría se truncó en tragedia.
Móvil y batalla campal
Sucedió cuando un hombre se dirigió, repetidamente y de forma desafortunda a otra chica de la pandilla de Roberto. Ella, educada, aunque cortante, le ignoró al comienzo, para después pedirle que la dejara de molestar. No se sabe si el aludido le replicó con algún comentario ofensivo, o,le tocó el trasero. Ante el cariz de la situación, ella se lo comentó a uno de sus acompañantes. El cruce de palabras entre los dos jóvenes fue subiendo de tono, y de las palabras pasarona las manos. A partir de ahí, la confusión fue tal que se desató una pelea multitudinaria entre más de 40 personas -veinte por bando-. La batalla campal estuvo servida: volaron por los aires botellas, vasos, y hasta mesas, usados como armas arrojadizas. En ese punto fue cuando Roberto fue agregido mortalmente, instantes después de ver cómo Antonio perdía el sentido, al ser alcanzado con un objeto contundente desde lejos. Cuando éste se recuperó, se invirtió la situación: su hermano había sido acuchillado.
Autores identificados
En ese punto de la monumental refriega, y, al percatarse el homicida de la gravedad de los hechos, salió corriendo del local, junto a un segundo individuo, no sin antes arrojar el arma blanca, al suelo. Los clientes de la discoteca, al observar, horrorizados, en pleno caos, lo ocurrido, retuvieron a una tercer persona relacionada con la agresión: el único detenido hasta la fecha relacionado con el homicidio.
Finalmente, las pruebas realizadas por agentes de la Policía Científica al arma - hallada horas después entre la alfombra de vidrios del establecimiento- y el cotejo con las huellas dactilares del ciudadano marroquí Anas W., de 22 años, con un largo historial delictivo a sus espaldas, a pesar de su juventud -15 antecedentes-, no es el autor material de la puñalada, como ha venido informando ABC. Es uno de los dos individuos que abandonó Joy Eslava tras el asesinato, en paradero desconocido desde esa fatídica madrugada.
Ambos están plenamente identificados, si bien, el autor material, de unos 24 años, puso atierra de por medio con el fin de no ser encontrado. Se desconoce si está escondido en otra provincia o si se marchó de inmediato rumbo a su país de origen - presumiblemente Marruecos-, por ser, al igual que Anas, un viejo conocido de la Policía, ya que, también está «fichado». La Policía sigue su pista. Mientras, el arrestado pasó ayer a disposición judicial.
La víctima, Roberto, era muy conocido en su barrio: Carabanchel. Corpulento y de 1,75 de estatura, había cambiado de empleo y trabajaba en una inmobiliaria. Era el penúltimo de cuatro hermanos de entre 28 y 22 años. Acababa de estrenar un BMW y no tenía novia. Estaba cumpliendo el tercer grado penitenciario por un delito de robo con lesiones cometido hace un lustro.



