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Sombras judías en los «checkpoints» israelíes

Actualizado 29/12/2004 - 01:50:50
Unos palestinos colocaban adornos en la víspera de Navidad junto a un control israelí en la carretera que une Jerusalén y Belén. EPA
Unos palestinos colocaban adornos en la víspera de Navidad junto a un control israelí en la carretera que une Jerusalén y Belén. EPA

La organización de mujeres por los derechos humanos, «Majson Watch», recorre a diario los controles militares de Cisjordania para evitar abusos contra los palestinos. ABC ha estado con ellas BEIT IBA (NABLUS).«¡Peligro! Majsom Watch, colaboradoras del enemigo árabe!». Un enorme cartel escrito a mano en hebreo, bien visible, también para los soldados israelíes que controlan el paso de palestinos en las cercanías del Nablus, adorna con muy mal gusto el «checkpoint» de Beit Iba.

Los colonos judíos y las mujeres del grupo extremista «Azul y Blanco» (los colores de la bandera israelí) lo han colocado en lo más alto para que no pase inadvertido. Lo han logrado. Otras mujeres, unas 500 que forman parte de la organización de derechos humanos israelí «Majsom Watch», se han convertido desde hace meses en su objetivo nada disimulado.

Estas mujeres, muchas de ellas bien entradas ya en años, con hijos y nietos, con una valentía, una decencia y un respeto al otro a prueba de golpes bajos, recorren en grupo, cámara de fotos, de vídeo, cuaderno de notas en mano los centenares de controles militares israelíes diseminados por los Territorios Ocupados para denunciar los abusos cometidos contra los civiles palestinos e intentar, en la medida de lo posible, que no se repitan.

ABC las ha acompañado en varios de sus desplazamientos, siempre peligrosos, nunca tranquilos. Este es el resultado parcial de muchos kilómetros de carretera, de un trabajo digno de reconocimiento siempre realizado en equipo. De ahí que pidan el anonimato.

Miércoles 3 de noviembre. «Checkpoint» de Beit Iba. «Un niño palestino de 3 años es llevado por su padre a Nablus para ser atendido por un neurólogo. Tiene los papeles médicos en regla pero el comandante del puesto no los considera suficientes. Quiere comprobar que el médico de Nablus existe de verdad. Que no es un invento de un padre y de un niño de 3 años que tienen que esperar varias horas. Finalmente, gracias a la intervención de una de nuestras miembros, les dejan pasar».

Enferma del corazón

Sábado 6 de noviembre. «Checkpoint» de Huwwara. Una ambulancia llega al puesto militar con una enferma de corazón, un médico y una enfermera en su interior. Su intención, llegar al hospital de Ramala. El vehículo y los pasajeros son registrados con minuciosidad durante hora y media. Todo el equipo médico de la ambulancia es sacado del vehículo, incluidas las jeringuillas esterilizadas, las máscaras de oxígeno, depositadas todas sobre una sábana en el suelo. El cuerpo de la paciente es palpado centímetro a centímetro por una mujer soldado israelí. Lo único que no se ha comprobado ha sido el aire de las ruedas. Pese a ello no se les permite el paso».

Martes 9 de noviembre. «Checkpoint» de Beit Iba. Wissam Tiyam, estudiante de violín palestino, es obligado a abrir su estuche, sacar su violín y ponerse a tocar durante dos minutos en el control militar. Una activista de «Majsom Watch» graba la escena en vídeo. Las imágenes, similares a las padecidas por muchos judíos en el «gueto» de Varsovia, dan la vuelta al mundo. «El Ejército diseñó su respuesta en un informe a medida en el que se decía que el palestino actuó libremente, tocó porque quiso, no porque se lo dijeran los soldados. Cualquiera que haya estado diez minutos en un «checkpoint» sabe a la perfección que ningún palestino puede actuar allí nunca libremente».

Miércoles 17 de noviembre. «Checkpoint» de Huwwara. «Dos soldados se dirigen a nuestra posición y nos gritan: ¡No son seres humanos. Son monos. Sólo entienden si les disparas y amenazas con matarles. Los judíos nunca nos hubiéramos comportado como lo hicieron ellos en el funeral de Arafat!».

Otros muchos casos, donde los abusos y las humillaciones diarios son tan palpables como los aquí recogidos, quedan en el tintero. Las denuncias repetidas de esta valiente organización de mujeres israelíes en defensa de los derechos humanos no son ignoradas por el propio Ejército.

La semana pasada, el «Tsahal» anunció a bombo y platillo la puesta en marcha de un plan para «humanizar» los «checkpoints» en Cisjordania y Gaza.

Se trata de evitar, en la medida de lo posible, fricciones y roces entre los palestinos y los militares israelíes, y de facilitar el paso de personas y mercancías. «Son planes esperanzadores pero los hechos, por ahora, siguen demostrando lo contrario». Las sombras judías en los «checkpoints» israelíes no dejan pasar una.
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