
«Ora et labora». Siguiendo esta máxima de los Benedictinos, el ya ex presidente de la Región Lazio, Piero Marrazzo -del izquierdista Partido Democrático-, quería «limpiar» sus pecados tras el escándalo en el que ha sido protagonista por sus relaciones íntimas con transexuales. Nada más saltar la noticia, el ex presidente quiso «desaparecer» entre los muros de un monasterio, pero el acoso mediático a las puertas de la abadía Montecassino llevó a los monjes a pedir al «arrepentido» político que buscara un lugar más apartado donde redimirse.
El escándalo saltó a la luz el pasado 22 de octubre cuando cuatro carabineros fueron arrestados con la acusación de haber chantajeado a Marrazzo. Según los primeros datos, las fuerzas del orden solicitaron al entonces presidente de la Región Lazio hasta 80.000 euros para no difundir un vídeo en el que aparecía manteniendo relaciones sexuales con Brenda, una mujerona transexual de senos prominentes de origen brasileño.
Los carabineros habían grabado las imágenes durante la irrupción en la casa de la prostituta en el mes de julio, descubriendo allí a Marrazzo. Los cuatro carabineros intentaron hacer el negocio del año vendiendo también las imágenes a algunos medios de comunicación con los que llegaron a negociar la cifra de 90.000 euros para comprar las imágenes que llegaron hasta al propio Silvio Berlusconi.
El presidente italiano estaba al corriente de la existencia del vídeo de Marrazzo porque los carabineros intentaron venderlo a la casa editorial Mondadori, propiedad de la familia Berlusconi. Según el propio «Cavaliere», Marrazzo fue avisado en ese momento de la existencia del vídeo, ofreciendo los contactos para poder adquirir la prueba acusatoria. Pero la prensa italiana pone en evidencia que Berlusconi se quedó con el vídeo varias semanas antes de «avisar» al responsable de la Región Lazio.
El 26 de octubre Marrazzo, que en un principio había negado los hechos, se autosuspendió de la presidencia de la región, calificando como «momento de debilidad privada» los hechos. Al día siguiente, dimitía oficialmente. El escándalo llevó a Marrazzo a aceptar la propuesta de su amigo, el abad de Montecassino, Pietro Vitorelli, a seguir una cura espiritual, pero la persecución mediática le ha llevado a tener que enfrentarse a la realidad mientras su mujer, la periodista Roberta Serdoz, aguanta el tipo ante las cámaras presentando un programa. El escándalo generado por Marrazzo, podría salpicar a otras personalidades políticas.



