J. C. VALERO
BARCELONA. La respuesta del sector del cava a la crisis económica ha sido lanzar al mercado sus productos de mayor crianza: el reserva y el gran reserva, según subrayó ayer Gustau García Gillamet, presidente del Consejo Regulador del Cava (CRC), en el transcurso de un acto bajo la presidencia del conseller de Agricultura, Alimentación y Medio Rural, Joaquim Llena, que constituyó la puesta de largo de «la mayor oferta de calidad que hace el sector»
Una treintena de bodegas participaron ayer en el Salón del Cava que el CRC organizó en el Hotel Arts de Barcelona para presentar unos productos que equiparan al sector a la terminología de los crianzas del vino. Lejos de los 9 meses de crianza mínima que exige la ley, los cavas de reserva dedican a su elaboración, desde el tiraje hasta el degüello, no menos de 15 meses, mientras que los grandes reservas reconocen a los que tienen una crianza mínima de 30 meses. En el último caso, sólo se utiliza el tipo brut y debe figurar en la etiqueta el año de cosecha.
A juicio del enólogo Juan José Castro, «el sector se ha adaptado al consumidor, que piensa en esa terminología similar a la del vino para así facilitarle la comprensión del producto que adquiere». Para el conseller, el de ayer fue «un acto que hace historia», porque «el cava se ha puesto a la altura de sus competidores», como el champagne, «a los que no tenemos que envidiar nada». Llena, que señaló al sector del cava como «uno de los más inquietos del país, con una gran capacidad de innovar y de penetrar en nuevos mercados, concluyó que el cava «se ha colocado al mismo nivel que la gama más alta de los vinos con burbuja».



