La pelea entre el Gobierno central y la Comunidad a cuenta de la inversión en infraestructuras alcanzó ayer tintes surrealistas en el Consejo de Ministros. La vicepresidenta del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, sorprendió ayer a todos cuando afirmó en la rueda de prensa posterior que no entendía los lamentos de Esperanza Aguirre cuando afirmaba que el Estado no había atendido sus peticiones en esta materia (Cercanías, Barajas, M-501, etc...).
Según De la Vega, el Gobierno no ha hecho nada en este sentido porque «todavía estamos esperando a que la Comunidad de Madrid nos remita la propuesta para nuevas inversiones». Por sus palabras, la vicepresidenta del Gobierno dio a entender que no tenía conocimiento de que el pasado día 20 de septiembre el Ejecutivo de Madrid remitió a Presidencia del Gobierno el convenio de infraestructuras que había apalabrado con el propio Zapatero en la entrevista que mantuvieron ambos en La Moncloa.
Un ejemplo de que el Gobierno central sí que tiene ya la propuesta de Aguirre es la carta que la presidenta de la Comunidad recibió ayer mismo del director de Gabinete de la Presidencia de Gobierno, José Enrique Serrano.
Acuse de recibo
En ella se le informa del acuse de recibo «de tu carta de 20 de septiembre, con la que adjuntas el texto de proyecto de convenio a suscribir» entre el Gobierno y la Comunidad de Madrid «en materia de infraestructuras y transportes». «Me complace comunicarte -continúa la misiva- que, con esta fecha, traslado el citado proyecto a la ministra de Fomento para su estudio, valoración y actuaciones que procedan. Cuando estos trabajos previos estén realizados, el presidente del Gobierno se pondrá en contacto directo contigo».
Esto significa que María Teresa Fernández de la Vega tiene el borrador de infraestructuras de la Comunidad de Madrid desde hace ocho días en su mesa. «El episodio de ayer de la vicepresidenta -comentan fuentes del Gobierno regional- demuestra la falta de información y descoordinación que existe en el Gobierno de Zapatero».
Por otro lado, Fernández de la Vega recordó ayer que la jefa del Ejecutivo madrileño, Esperanza Aguirre, también fue presidenta del Senado y que entonces las inversiones que se realizaban en la Cámara Alta como «edificio oficial» de Madrid también se consignaban en la partida prevista para la Comunidad en los Presupuestos Generales. «Por entonces -apuntó- no se quejaba». Además, se «sorprendió» porque la dirigente regional «considere negativo que Madrid sea la capital de España».



