La locura por los Juegos Olímpicos está desbordando a las autoridades chinas, que en los últimos días tuvieron que hacer frente a una auténtica avalancha humana que quería hacerse con una de las últimas entradas puestas a la venta el pasado viernes. Después de varios días de cola, las últimas localidades para los eventos previstos en Pekín se agotaron ayer, aunque todavía quedan algunas disponibles para las regatas de vela o la competición hípica, así como para los encuentros preliminares del torneo de fútbol.
Esta fiebre por hacerse con una entrada ha desatado la reventa, que en China está penada con 15 días de arresto, pero que algunos ven como una buena salida para ganar un dinero extra en un país en el que todavía existe un gran índice de pobreza. Así, por una entrada para la Ceremonia Clausura se piden ya 5.000 yuanes (casi 500 euros). Lo dicho, una locura.


