No se trata de una enfermedad del pasado que sucumbiera a manos de los antibióticos. La tuberculosis (TB) sigue cobrándose las vidas de más de dos millones de personas cada año, y sus mutaciones extremadamente resistentes a la medicación, y sobre todo su asociación letal con el sida, constituyen muy serias amenazas, según la Organización Mundial de la Salud. Por primera vez en ochenta años se están llevando a cabo los análisis clínicos para una nueva vacuna.
Investigadores de la Universidad de Oxford han desarrollado, sobre la base de la vacuna común contra la tuberculosis -conocida como BCG, o Bacilo Calmette-Guerin-, una nueva vacuna, más potente, que actualmente se halla en la fase dos de experimentación clínica en Ciudad del Cabo, tras haber sido ensayada con éxito en una primera fase «de seguridad» desarrollada en Gambia.
La primera fase de pruebas mostró un «impacto grande sobre el sistema inmunológico», manifestó a Reuters la doctora Helen McShane, por lo que «todo indica que la respuesta inducida en las células T, fundamentales en el sistema inmunológico, es mucho más fuerte que la procurada por la vacuna corriente BCG».
«Eficaz, barata y duradera»
La elección del área metropolitana de Ciudad del Cabo para la realización de los ensayos en fase dos responde al hecho de que al menos uno de cada cien niños está infectado con el bacilo de la tuberculosis en esa zona, a pesar de ser obligatoria la vacunación. Los investigadores han mostrado su convencimiento de que la nueva vacuna, que «será eficaz, barata y duradera», podrá estar lista para su aplicación masiva en ocho años.
Esta vacuna debe constituir un «paso adelante», según la doctora McShane, en la prevención de las formas de la enfermedad extremadamente resistentes a casi todos los antibióticos, y puede suponer un freno a la peligrosa asociación de tuberculosis y sida.
Si los ensayos muestran la eficacia de la nueva vacuna, según los investigadores, «valdrá la pena que los gobiernos opten por reintroducir la vacunación contra la tuberculosis incluso en los países que creen estar a salvo de la enfermedad».
La vacuna común BCG proporciona inmunidad contra ciertas formas de tuberculosis severa en los niños, pero su eficacia es muy incierta en los casos de tuberculosis pulmonar, el tipo más común y contagioso de la enfermedad.



