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Carmen Calvo: «En mes y medio no se puede montar un Ministerio que no existía»

Un par de horas antes de acudir a la inauguración de la Feria del Libro de Madrid, Carmen Calvo recibió en su despacho del Ministerio a ABC. En una amplia entrevista, trazó las líneas maestras de lo que será su política cultural para esta legislatura

Actualizado 29/05/2004 - 09:13:51

MADRID. Mientras prepara una casa en Madrid, adonde vendrá parte de su familia, aún vive en la Residencia de Estudiantes. En la Colina de los Chopos desayuna cada día entre investigadores, «con vaqueros y los pelos de punta», antes de comenzar su jornada que el jueves la llevó a Bruselas y ayer al Fórum y a la Feria del Libro.

-Hay quien ya le ha puesto el sobrenombre de «la ministra del IVA». ¿Por qué se apresuró a dar como noticia lo que sólo era un deseo?

-Soy veterana y sé que si los temas de la cultura no se sitúan en el debate pueden pasar inadvertidos. Era muy consciente de que abríamos un debate que está en Europa y que en nuestro país es imprescindible. No sé si los demás sabían que era un impuesto. Yo, naturalmente que lo sabía. No soy una recién llegada a esto. Una bajada de impuestos requiere un acuerdo en Ecofin, pero la posición de España debe darse a conocer.

-Al parecer Solbes no es muy partidario de esta bajada del IVA...

-Los ministros de Economía tienen que hacer su trabajo: procurar recaudar y repartir el gasto. Ayer, en Bruselas, todos los ministros de Cultura, los 25, se quejaban de que tienen pocos recursos. Yo he de defender la competencia que el presidente me atribuye, que consiste, cuando hablo de diversidad cultural y de tomar medidas excepcionales para proteger la cultura, en traducirla a algunos puntos concretos, entre ellos una rebaja del IVA. Esto no es un tema baladí o superficial ni sólo de dinero o de fiscalidad. Es un tema en el que España tiene que ambicionar, porque somos portavoces de una cultura mucho más amplia. A mí me ha sorprendido que los demás se sorprendan. Me ha sorprendido que los demás pensaran que yo nací ayer.

-Ha hablado de chiringuitos culturales con los que hay que acabar. ¿Contra quién iban esas palabras?

-Las últimas dos legislaturas se han creado muchos compartimentos estancos que considero innecesarios, mucho más costosos de sostener en su estructura. No debemos prescindir de la parte de estructura ágil que ofrece versatilidad a la Administración. Pero voy a simplificar los instrumentos.

-¿Habrá una agencia que agrupe a todas las sociedades estatales?

-La proyección exterior de los artistas españoles tiene que estar vinculada a las programaciones de los museos españoles. No puede ir una cosa por un lado y otra por otro. Eso es una barbaridad. Y todos sabemos lo que ha ocurrido. Habrá un instrumento transversal para que todos puedan hacer una gestión ágil y no voy a tener separadas las programaciones interiores y exteriores de España.

-¿Cree que Cortés ejerció de ministro de Cultura desde Exteriores?

-Creo que no es de recibo que haya un grueso tan importante de verdadera política cultural, que la había, en ese Ministerio. Todos sabemos a qué obedece. Todos lo sabemos.

-Parece que ha habido sus más y sus menos con Leire Pajín.

-No ha habido ni sus más ni sus menos. Todo lo contrario. Exteriores y Cultura tendrán una coordinación imprescindible, eso está en un decreto, para la proyección cultural. Y la haremos de forma diferente a como se ha hecho hasta ahora. Ni siquiera lo que hacía la Seacex estaba a disposición de Exteriores. El Ministerio iba por un lado, Seacex por otro y la secretaría de Estado de Cultura por otro. ¿Y eso qué significa? Pues lo que ha significado.

-¿En el Cervantes tendrá un papel más protagonista? ¿Era César Antonio Molina su candidato?

-Ha sido el candidato de los dos ministros. Yo no habría puesto ningún candidato que al ministro Moratinos no le hubiera parecido bien. Al PP los ciudadanos le han pasado factura de su mala gestión. Han sido pésimos gestores de lo público en muchas cosas. Buscábamos una persona con experiencia y que uniera muchas variables. César Antonio las reunía. No le he impuesto nada en absoluto a Moratinos, sería incapaz de hacer eso. Lo adoro personalmente. Le dije: mi persona es ésta, te voy a dar mis argumentos, piénsatelo tú. Jamás me extralimitaría. Para eso soy muy escrupulosa.

-¿Cuál es su posición en el conflicto del archivo de Salamanca?

-Mi posición es la que el otro día me marcó el Parlamento. Un plazo de tiempo para reunir al Patronato (ya está convocado). Quiero trasladar un mensaje a los ciudadanos: que la cultura no se mueve a golpe de voluntad y de capricho subjetivo del alcalde, del ministro... Tiene unos cauces legales y técnicos que hay que cumplir. Hace dos años que el anterior Gobierno no se había tomado la molestia de convocar el Patronato. Convocaré la Permanente después de las elecciones. He decidido no meter en las elecciones ninguna de estas cuestiones, porque para mí no está en clave política ni de enfrentamiento entre españoles y mucho menos de la ciudad de Salamanca con los catalanes, ni de vencedores y vencidos. Es una oportunidad para acabar con una dialéctica de vencedores y vencidos. El Congreso nos ha dado una fecha e iré dando pasos de respeto, primero, al Archivo, como institución del Estado; a un patronato que tengo que oír, porque para eso existe y porque para eso yo sí lo voy a convocar. He escuchado declaraciones tremendas, verdaderamente absurdas y desquiciadas acerca de la unidad de España, con el Archivo de por medio, de quienes no lo reunían siquiera, que tiene muchos bemoles el asunto.

-¿Y qué hará después?

-Hablar con todo el mundo: archivos, técnicos y quienes hacen una propuesta que tienen todo el derecho del mundo a hacer. Personas privadas cuyos papeles fueron incautados, dos Gobiernos (Cataluña y la Generalitat valenciana) que están haciendo una petición, que de momento hay que atenderla y responderla. Y, por cierto, el PP contradiciéndose de punta a cabo cada diez minutos. Fraga fue el primero que pidió que se devolvieran esos papeles a Cataluña. ¡Fraga! En Valencia, el PP ya votó en el Parlamento a favor de que se le devuelvan a esta Comunidad. Creo que el Partido Popular tiene un problema con este asunto.

-¿Cómo será la Ley del Libro?

-Ordenará la dispersión de medidas y conceptos que tenemos para relacionar a autores, editores, libreros, distribuidores y el equipamiento radial de las bibliotecas y la mejora de ellas.

-¿Qué hará con la directiva del polémico canon de las bibliotecas?

-Voy a intentar que no nos lleven a los tribunales. Este país anda desde el 92 sin aplicar la Directiva. Aplicarla en España con el índice de lectura que tenemos y el índice de uso de las bibliotecas, pienso que es difícil. De tener que pagarlo encontraríamos alguna fórmula de financiación pública, repartida entre Ayuntamientos, Comunidades y Ministerio. Estamos dispuestos a hacer un esfuerzo y que el canon no lo paguen los usuarios.

-Parece que el cine es uno de los sectores que más se va a beneficiar de su política cultural: ha anunciado un aumento del fondo de fomento, un incremento de la política de créditos del ICO, más ayudas a distribución y producción. Hay quien interpreta que es un agradecimiento a los servicios prestados.

-Para nada. En el presupuesto ejecutado no es el cine lo que está mejor tratado. El teatro, la danza y la música tienen mucho más dinero que el cine en los presupuestos del Ministerio. Lo que ocurre es que no reciben fondos europeos. Uno de los objetivos es que muchas de las películas que se hacen en España se vean en Europa, lo que elevaría su recaudación. Vamos a pensar en el modelo de ayuda automática a lo que se produce. Para el Ministerio de Cultura, el cine es primero cultura y arte y luego industria. Por ese orden. Necesitamos aumentar los fondos españoles para captar los europeos con el fin de distribuir mejor el cine español y ayudar a coproducir proyectos con Europa. Es la mejor manera de que nuestro cine pueda estar ahí, en los proyectos audiovisuales europeos.

-¿Cómo va a replantearse esas ayudas automáticas a la producción?

-Hay que matizarlas. Vamos a poner mucho énfasis en ese otro lado que justifica que tengamos una política de cine en este Ministerio. Como proyectos industriales todos son magníficos y les corresponden al Ministerio de Industria. Como proyectos culturales, este Ministerio tiene que cuidar y mimar lo que puede ser bueno en la Cultura. Dicho esto, también digo que cuanto menos participe el Ministerio en la selección, mejor. Cuantas más comisiones y asesoramientos externos de evaluación, para que los sectores y los ciudadanos puedan participar en el Ministerio, con transparencia y objetividad, mejor. Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie. La responsabilidad del cine español es enorme, porque se hace en un idioma que hablan más de 400 millones de personas. Pero no voy a bajar la guardia ni un milímetro en la objetividad, en la razonabilidad y en la lógica. Las amistades están en otro ámbito.

-Respecto a la excepcionalidad cultural, ¿poner cuota a las películas extranjeras es una manera de defender el cine español? ¿No es mejor potenciarlo o incluso ayudar al espectador con medidas como una rebaja de las entradas en las películas españolas para estimular nuestro cine?

-El concepto de excepcionalidad, como concepto jurídico y político, no existe. Algunos la queremos, porque está en otros ámbitos de la vida. Existe en la salud, que está protegida con un sistema de cobertura público para todos. Existe en la educación, que de cien años para acá ha pasado de ser un privilegio de algunos a una obligación. Ahora le está tocando a la cultura. La mundialización del mercado está poniendo en crisis a muchas culturas pequeñas, medianas y grandes y los ciudadanos se están movilizando. Hasta ahora la cultura era lo que quería el ministro, el alcalde, si sobra dinero... Eso se va a acabar, porque los ciudadanos elevan su nivel de formación y de exigencia. Y no sólo no estoy encerrando la cultura para que no crezca y no se expansione, sino todo lo contrario. Intento protegerla para que exista. ¿Qué será de nosotros, con la potentísima industria sobre la que está montada la cultura norteamericana, si no tomamos medidas para existir? Las medidas de protección no son para privar de libertad, ni para dirigir, ni para controlar. Son para que exista, pueda circular y competir, y pueda hablar.

-Entonces ¿por qué no frenamos, por ejemplo, que en ARCO haya menos galerías norteamericanas?

-Porque ARCO no es del Ministerio, es una feria comercial. Porque en el Ministerio no está Stalin, ni va a estar. Ni Torquemada tampoco. Porque yo tengo que dejar que en el ámbito privado la gente tome sus decisiones.

-Pero todo el cine tampoco debería ser del Ministerio.

-Pero es que el cine no es del Ministerio. Es de los productores españoles, de los directores españoles. El cine es todo privado.

-Como también lo es la música. Otros sectores van a reclamar que se les proteja también.

-Claro. Por eso, cuando yo digo que quiero medidas de excepcionalidad para los bienes culturales en el mercado, no solamente estoy pensando en el libro y la música. Estoy pensando en las galerías de arte también.

-Sí, pero como decíamos antes, no se reclama que la entrada baje. Simplemente salen beneficiados los productores y los distribuidores.

-Cuando propongo la rebaja del IVA estoy pensando en el consumidor.

-Pero al que compre la entrada de cine no le va a afectar esa rebaja.

-La entrada de cine es un problema que discutir en el ámbito privado y público: si es cara o no en relación a otros bienes. Yo no sé si entrar al cine es más caro o más barato que lo que cuesta un libro u otro bien cultural. Hay que dejar libertad a lo privado. Otra cosa es que yo opine que unas películas son culturalmente buenas y otras preferiría que ni las hubieran hecho. El papel del Ministerio es intentar una regulación que permita que el ámbito privado exista en unas buenas condiciones de competitividad. Se trata de tomar medidas que corrijan simplemente los excesos.
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