
LORENA PARDO
CASTELLÓN. No es un juego con el espacio, sino una perturbación intencionada de éste que invita a reflexionar sobre la posición ideológica del museo fuera de los canales habituales de la programación institucional. El Espai d´Art Contemporani de Castellón vuelve a postularse como adalid de la expresión artística más vanguardista, arriesgada, comprometida, como prueba la nueva exposición que inauguró ayer el artista fracés Daniel Buren,«Les Cabanyes de Cerámica i Espill, treball in situ», que han logrado montar en el increíble plazo de 9 días.
El resultado es una arquitectura integrada que, podrá gustar o no, pero a nadie deja indiferente. La obra de Buren coincide totalmente con la filosofía del EACC, que mira siempre con atención todo lo relacionado con el espacio arquitectónico, el arte y el contexto. «Esta exposición conjuga espacio arquitectónico y material cerámico, coincidiendo con el modus vivendi de Castellón, con la sinergia que nos rodea», comentaba su director artístico Juan de Nieves.
El museo y sus límites
El proyecto de Daniel Buren se ha concebido específicamente para el EACC y pode especial acento en la reflexión sobre el museo como estructura ideológica, social, arquitectónica. Desde principios de los años sesenta, Daniel Buren, ha reflexionado a través de su obra y sus escritos sobre la cuestión del museo y sus límites, aunque nunca desde el rechazo a una institución sino a partir de la reconsideración de su transformación.
El artista, nacido en París en 1938, creó sus primeras cabañas en la galería Konrad Fischer de Düsseldorf en 1984. Ha pasado mucho tiempo y estas estructuras también han tenido su evolución. Como denominador común, todas ellas constituyen una forma arquitectónica abierta que incita al espectador a penetrar en su dominio particular, transformando la concepción del espacio con juegos de espejos, en una transgresión de los elementos obra de arte y espectador.
La muestra se puede visitar hasta el próximo 25 de junio, pero además el EACC ha encargado a Buren una intervención permanente en la cafetería del Espai.
Buren, que solo trabaja cuando es invitado para trabajar específicamente para un centro, manifestó ayer que en este trabajo lo más curioso es la grandiosidad de las instalaciones y la gente implicada en su montaje. La exposición es además un manifiesto en defensa de la utilización del material cerámico, motor de la economía castellonense, en la arquitectura y un placer para los sentidos.


