DAVID MARTÍNEZ
ALICANTE. Los recursos hídricos de la Comunidad se han incrementado en 335 hectómetros cúbicos desde 2004, según las cifras ofrecidas ayer por la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona. Sin embargo, de haberse realizado el trasvase del Ebro en los términos que se manejaban antes del vuelco electoral, el disponible podría haber rozado los 500 hectómetros.
En realidad, del incremento total de agua en la Comunidad, sólo 188 hectómetros corresponden a recursos nuevos. Éstos se han obtenido a través de la apertura de pozos en Castellón y Valencia, y con la introducción de agua desalada (40 hm) en los Canales del Taibilla, que abastecen a Murcia y Alicante -desde la desaladora murciana de San Pedro del Pinatar y la de Alicante I-.
El resto, 147 hectómetros, se obtuvieron con medidas de ahorro. Así, la unión de dichas medidas y del trasvase del Ebro (unos 350 hm) habría aumentado los recursos de la región en 497 hectómetros cúbicos. Es decir, la alternativa del Gobierno al trasvase ha aportado, hasta el momento -sólo funcionan tres desaladoras-, 162 hectómetros menos.
«La única solución»
Con todo, Narbona volvió a desarrollar ayer una cerrada defensa de la desalación como la «única» solución que puede «garantizar» el agua. Tras visitar la desaladora Alicante II, que podría funcionar en marzo -si el Consell concede la Declaración Ambiental-, rechazó el dictamen del Comité de Expertos de la Sequía, al asegurar que la tecnología actual ha reducido los costes energéticos y ambientales del proceso.
Así, afirmó que el agua desalada cuesta 0,5 euros por metro cúbico, frente a los 250 euros del agua embotellada (0,25 euros por litro). Es decir, «quinientas veces menos». Claro, que obvió que el agua trasvasada -cuyo precio se estima en 0,3 euros- sería ochocientas veces más barata.
Tras restar importancia al elevado coste de producción del agua desalada -«ahora cuesta la mitad que hace diez años»- y a su impacto ambiental -«la poseidonia desaparece por la ampliación del puerto de Alicante»-, la ministra desautorizó las recientes matizaciones de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) sobre el peso del proceso en el cómputo global del programa AGUA.
Al contrario que el presidente de la CHJ, Juan José Moragues, Narbona señaló ayer la «importancia» de la desalación, que garantiza «más agua» y «para siempre». Así, atribuyó a la desaladora la ausencia de restricciones en los hoteles alicantinos el pasado verano -«los hoteleros lo saben»-, y reiteró el respaldo de la Unión Europea (UE) al programa, que cifró en «1.200 millones de euros».
Sobreexplotación
Tras la visita a Alicante, Narbona inauguró en Elche el Simposio de Hidrogeología, y puso en marcha el primer pozo de sequía mediante control remoto, que se aplicará a otros 63 sondeos de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS). Desde Elche, la ministra atribuyó a los usuarios la «sobreexplotación» de los acuíferos, y pidió una gestión «responsable» del agua subterránea.
Por último, Narbona se desplazó hasta Cullera, donde se construye la toma del nuevo Júcar-Vinalopó. Desde allí, la titular de Medio Ambiente advirtió al PP que el Gobierno «también hace trasvases».
Choque con Calabuig
De esta forma, el PSPV y el Gobierno incurrieron ayer en una nueva contradicción respecto a la política hídrica en los últimos días, tras la desautorización de Moragues a las tesis socialistas sobre la desalación -desautorizada a su vez ayer por la ministra-.
El candidato socialista por Valencia al Congreso Joan Calabuig afirmó ayer que los trasvases de agua entre cuencas no entran en las previsiones de futuro de ni del PSOE ni del PSPV, por considerar que se trata de una cuestión «claramente superada». De hecho, al Júcar-Vinalopó lo tachó de «apuesta excepcional».
La afirmación del «número tres» en las listas del PSOE por Valencia se producía el mismo día en que la ministra de Medio Ambiente cambiaba su discurso y negaba una supuesta oposición del Ejecutivo socialista a las transferencias hídricas, precisamente con el Júcar-Vinalopó -y con la permanencia del Tajo-Segura, cuestionado por el PSOE manchego- como ejemplos.
Así, la ministra socialista calificó la conducción hídrica -dentro de la misma cuenca hidrográfica- como una «infraestructura estratégica» que, según recordó, responde a una «demanda histórica» de la zona del Vinalopó.
Sin embargo, los supuestos beneficiarios, agrupados en la Junta que preside Andrés Martínez, recordaron mediante un comunicado que Narbona visitó ayer un trasvase «sin usuarios».



