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Jean-François Revel, escritor: «Europa aún es débil; no tiene los medios para ejercer de contrapeso a EE.UU.»

Actualizado 29/01/2004 - 08:03:07
-Usted ha participado en la fundación FAES en un homenaje a Raymond Aron, el intelectual que teorizó la alianza de Europa y EE.UU. en la Guerra Fría. ¿Qué vigencia tiene Aron en la actualidad?
-Muy fuerte.Su estatura ha crecido con el tiempo. Es un intelectual mejor comprendido ahora que en la guerra fría. En los años 50 y 60 había tal dominio de la izquierda antiamericanas, que se le llegó a considerar un reaccionario cuando de hecho era un liberal, que analizó la relación de fuerzas existente tras la Segunda Guerra Mundial y que concluyó que Europa Occidental no tenía fuerza ni medios para defenderse de la URSS al margen de su alianza con Estados Unidos.
-Cuando se defiende el liderazgo de Washington a menudo se emplean criterios de la Guerra Fría. Pero Europa entonces acababa de salir de una guerra mundial. EE.UU. era necesario para hacer frente a la superpotencia soviética. Ahora, la URSS ha desaparecido y Europa ya no es un paísaje en ruinas.
-El caso es que la superpotencia actual de EE.UU. es una realidad. No es resultado de una cierta voluntad. Es la mayor potencia económica y política. El único país con capacidad para intervenir en cualquier parte del mundo. Y la prueba es que, para solucionar el conflicto de la antigua Yugoslavia, los europeos pidieron su intervención. Los europeos no tenían los medios necesarios para intervenir.
-¿Cree que el liderazgo norteamericano es indispensable para la defensa de la democracia en Europa?
-Europa no tiene medios militares para protegerse. Ya no existe la URSS. Pero sí existen otros peligros, como el islamista o el terrorismo internacional. -¿A qué atribuye entonces la persistencia del antiamericanismo en Europa?
-A que no se quiere reconocer que la preeminencia de EE.UU. es resultado de los errores cometidos por los europeos. En el siglo XX los europeos se han entregado a dos guerras civiles, que degeneraron en guerras mundiales y que tuvieron efectos devastadores. En esas guerras perdieron su poder. El Reino Unido antes era considerado la gran potencia mundial, pero no pudo volver a serlo después de la guerra. Fueron dos conflictos suicidas que desencadenamos nosotros mismos. Entre otros motivos, porque el periodo de entreguerras fue un retroceso para las democracias con el bolchevismo, el fascismo, el nazismo, el franquismo... Y si las democracias se restablecieron fue gracias a EE.UU.
-¿Y en la actualidad Europa sigue siendo tan débil como para no poder por menos que reconocer que es necesaria su subordinación a los Estados Unidos?
-Europa es mucho menos débil y se equivoca bastante menos que antes. Pero la UE no tiene los medios de ser lo que fue y es EE.UU. Es débil. No tiene los medios para ejercer de contrapeso a EE.UU. No hay un Gobierno europeo. Hay Estados que no quieren ceder competencias. Y la Constitución Europea de Giscard d´Estaing hasta ahora no ha sido aceptada. La UE carece del principio de un Gobierno central...
-¿Y cree que es una quimera la creación de una Defensa Europea y de una Unión política?
-No es una quimera, pero hasta el momento no se han cumplido esos propósitos. La UE, por ejemplo, todavía no ha aceptado el principio de una presidencia central. Por el momento, Europa progresa, pero no existe todavía una Federación Europea que hable con una sola voz.
-¿Qué ha cambiado después de la guerra de Irak?
-No ha cambiado gran cosa. Se ha descubierto cuál era la naturaleza de la dictadura de Sadam; se han descubierto fosas comunes. La hostilidad de Francia a la guerra era debida a que Francia quería tener una política exterior independiente, pero independiente significa en contra de EE.UU. No importa de qué se trata, se opone.
-¿Por qué ese constante deseo francés de ser «contrapeso» de EE.UU.?
-Porque Francia no acepta la idea de que no es una superpotencia. Fue un fenómeno sobre todo vigente con el general De Gaulle. Hay dos tipos de antiamericanismo. Hay un antiamericanismo de tradición marxista, comunista, socialista... Y un antiamericanismo nacionalista, que no perdona que EE.UU. se convirtiese en la primera potencia mundial tras la Segunda Guerra. No se quería reconocer que sin Washington no era posible la existencia de Europa Occidental. Y que si EE.UU. emergió como gran potencia, fue porque los europeos se autodestruyeron.
-Usted dijo que en Francia antes el gran experto sobre EE.UU. era Tocqueville y ahora Bové. Tal vez el espectro sea más variado. Delors hace poco declaró que Bush es un presidente peligroso, porque cree que EE.UU. no sólo es una superpotencia económica, sino también moral.
-Obviamente, Delors es más inteligente que Bové. Pero lo que dice es también de tradición típicamente francesa. Y socialista. Francia está convencida de que tiene también un papel moral, que no sólo compete a EE.UU..
-Usted criticó a quienes se opusieron a la guerra en Irak. ¿Cree que los acontecimientos le han dado la razón? ¿O tal vez EE.UU. también puede equivocarse?
-El problema es que Irak nunca fue un país democrático. Los iraquíes no quieren elecciones verdaderamente libres; todavía es una sociedad tribal. En todo caso, la situación es ahora mejor que en tiempos de Sadam.
-Tal vez el conflicto de Irak ha podido acercar a Francia y Alemania. O más que el conflicto, la amenaza de sentir que su influencia exterior podría desaparecer.
-En realidad Francia intenta acercarse ahora a EE.UU. y borrar las huellas de la posición adoptada contra EE.UU. en Irak. Francia lideró una coalición contra EE.UU., pero ahora está dando marcha atrás. El emparejamiento franco-alemán es una ilusión del pasado, de los tiempos de una Europa a seis. Pero ahora hay otros países en el interior de la UE que no aceptan el autoprivilegio de esos dos países.
-Ahora también se amenaza a España con crear en Europa una vanguardia de la que se excluiría a nuestro país.
-Es un error. Chirac ha recuperado aquella idea de De Gaulle, que se consideraba un europeísta a condición de que Europa esté dirigida por Francia.
-En EE.UU. hay tambíén fuertes tendencias aislacionistas.
-Yo hablo de situaciones concretas. A Bush se le consideraba aislacionista en tanto que Clinton parecía el intervencionista. Pero aunque EE.UU. persiga una política aislacionista, siempre hay otros que le empujan a actuar. Somos nosotros quienes les pedimos intervenir en Bosnia y Kosovo. Fueron los europeos los que suplicaron a EE.UU. que interviniese en la Segunda Guerra Mundial. A menudo no es una intervención voluntaria, sino forzada por la peligrosa situación del mundo. Imagine un conflicto entre India y Paquistán. ¿Cree usted que Europa tiene alguna fuerza para presionar?
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