gía Plástica Reparadora y Estética (Secpre), el organismo que cuenta con mayor predicamento en este campo, se muestra indignada con el suceso ocurrido en Madrid. «Estas prácticas hacen daño a los pacientes, al consumidor y a la profesión de la cirugía plástica, que es maravillosa. Están desprestigiando a toda la profesión con ese afán mercantilista. El dinero nunca debe ser un fin en la profesión médica». Así de tajante se muestra el doctor Sainz Arregui, presidente de esta sociedad que engloba a un elevado número de los cirujanos plásticos de España.
UN 20 POR CIENTO EN MADRID
Las cifras que ofrece son escandalosas. «Hay 600 cirujanos plásticos titulados en España y 6.000 médicos que están haciendo operaciones de cirugía estética, de ellos el 20 por ciento en Madrid, es decir, 1.200. En teoría, por lo tanto, estas operaciones sólo las podrían hacer en España esos 600 especialistas a los que me refiero», señala Arregui.
En nuestro país, la posesión del título de licenciado en Medicina y Cirugía faculta legalmente para realizar cualquier procedimiento médico o quirúrgico, aunque es evidente la necesidad de una especialización. En el caso de los cirujanos plásticos, tras el MIR, se requieren cinco años de médico interno residente en un hospital acreditado (un año en cirugía general, otro en especialidades quirúrgicas afines y tres años específicos en cirugía plástica). Sólo los facultativos que acreditan esta formación pueden proporcionar al paciente una óptima asistencia. Por otra parte, la cirugía estética no existe como tal especialidad, sino que es uno de los campos de la Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.
En cuanto al tema de las clínicas que venden belleza, las cifras son igual de peliagudas. Según la Asociación del Defensor del Paciente, más del 60 por ciento de estos centros no cumple los requisitos requeridos, tanto en materia de personal (anestesistas, especialistas, enfermeras...) como en asistencia y recursos sanitarios. Carmen Flores, su presidenta, indicó que el año pasado la asociación recibió más de 5.000 denuncias contra este tipo de clínicas.
«¿Cómo se puede hacer una operación de este tipo en un piso? No me lo explico. Hay que hacerlo en una clínica adecuada, que tenga los especialistas necesarios. Una clínica de cirugía estética siempre ha de contar con una unidad de recuperación, para atender el postoperatorio; debería tener unos cuidados intensivos o, por lo menos, unos médicos capacitados para cualquier emergencia, un anestesista, en fin, un personal cualificado», argumenta Arregui.
Pero, ¿quién controla que estos requisitos se cumplan? En principio, para abrir uno de estos establecimientos se ha de solicitar un permiso de apertura y licencia de actividad al Ayuntamiento correspondiente. Después la ley exige un permiso de cirugía ambulatoria, del que se encarga la Consejería de Sanidad.
INVESTIGACIÓN DE LOS MÉDICOS
El pasado mes de septiembre, a raíz de la muerte de una paciente en otro centro de estética en Madrid, el Colegio de Médicos de la Comunidad emitió un comunicado en el que señalaba: «Secularmente, los Colegios de Médicos eran los responsables de vigilar la idoneidad de las consultas y clínicas privadas, pero esta situación cambió en los años 90, cuando de hacer cumplir la legislación quedaron encargados el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma de Madrid». Además, indicaban que «hasta 1985, la asistencia prestada por los médicos en sus consultas a pacientes de aseguradoras privadas obligaba a la firma de un contrato entre ambas partes, visado por el Colegio. Actualmente, no existe esa obligación y la mayoría de las veces no hay contrato entre aseguradora y médico, lo que también ocurre cuando es un facultativo quien subcontrata los servicios de otro».
El Colegio de Médicos pedía a la CAM que esas prestaciones volvieran a regularse, pero aún no hay resultados. El Colegio, como es habitual, ya ha anunciado que abrirá una investigación a través de su Comisión Deontológica para saber qué ocurrió en la clínica Icema.
«Partimos de que no hay clínicas de cirugía estética como tales. Es un concepto equivocado. Son pisos, bajos comerciales que los habilitan cuando sólo han pedido licencia para una consulta, y luego montan una «clínica». Estas operaciones, bien hechas, se hacen en pequeños hospitales que están dotados con todo lo necesario», recalca Arregui.
UN FACULTATIVO SUSPENDIDO
Según explica, «en el Colegio de Médicos de Baleares ya han suspendido a un médico por ejercer arbitrariamente la cirugía estética sin estar en posesión del título de cirugía plástica. Ese es un camino. El Tribunal Superior de Justicia de Baleares ha ratificado la sanción que le había puesto el colegio al cirujano».
Arregui apunta otro problema: «Las compañías de seguros ya no van a renovar las pólizas para responsabilidad civil a ningún médico estético. Ni tan siquiera a los cirujanos plásticos nos van a cubrir la cirugía. Eso desde ya. Nos tendremos que hacer la póliza en AMA (Asociación Médica Aseguradora)».
Sobre intervenciones concretas, los especialistas consideran que no hay ninguna operación para embellecer el cuerpo que no sea cirugía mayor, de lo que se deduce una necesidad de reglamentación. En este punto coincide todo el sector, igual que en la capacitación que deben tener estos especialistas, tal y como ayer remarcaron la Asociación Española de Cirugía Estética, la Unión Profesional de Médicos y Cirujanos Estéticos y la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética.



