Mansur Escudero acababa de entrevistarse con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la hacía el mismo ruego: ecumenismo y rezo islámico. Días después, el diputado autonómico de IU-CA, el cordobés José Manuel Mariscal, hacía pública la intención de la coalición de presentar una proposición no de ley en la Cámara regional para que se le pidiera al Cabildo Catedralicio de Córdoba que «contemplara todo tipo de rezos». La idea desencadenó una polémica local que acabó con Aguilar y los suyos forzando la retirada de la propuesta. En septiembre de 2004, y también después de que Escudero elevara al Vaticano sus propósitos, la concejal de Juventud de Aguilar, Ana Morales. le lanzaba un órdago: un plan juvenil con un paquete de medidas entre las que destacaba el aperturismo al Islam en el recinto religioso. El documento tenía que ser aprobado por el Pleno, pero la presión de Rosa Aguilar y los suyos, así como el temor a un escándalo (Morales fue la edil que viajó con 15 amigos a un foro juvenil pro revolucionario a Venezuela con fondos municipales) lo abortaron.



