
Mayor, apesadumbrado, pide perdón por su ausencia en la votación. TELEPRESS / EFE
De forma sorpresiva y contra pronóstico, el lendakari, Juan José Ibarretxe, consiguió, por un voto de diferencia, aprobar los Presupuestos para el año 2003 a pesar de la mayoría técnica de la oposición (39 del PP, PSE y de Socialistas Abertzaleak, frente a 36 del PNV, EA e IU). Ello se debió a la ausencia de cuatro parlamentarios, entre ellos, el popular Jaime Mayor, que llegó tarde, y los batasunos Arnaldo Otegi y José Antonio Urrutikoetxea, prófugo de la Justicia. Una ausencia que en el caso de Mayor se favoreció porque los nacionalistas renunciaron a su turno de intervenciones para precipitar la votación.
En medio del desconcierto reinante, una parte de los Presupuestos -la referida a los artículos no enmendados- salió adelante con el voto a favor del vicepresidente de la mesa y parlamentario popular, Carmelo Barrio, por 36 votos de los partidos que sustentan al Gobierno, frente a los 34 de la oposición, aunque la mayor parte del articulado se aprobó por 36 votos frente a 35 del PP, PSE-EE y Socialistas Abertzales.
Los cuatro ausentes fueron dos por Socialistas Abertzales (antigua Batasuna): José Antonio Urruticoetxea y Arnaldo Otegi; por el PP, Jaime Mayor Oreja, que llegó cuando apenas había transcurrido tres cuartos de hora de la sesión, y la diputada socialista Idoia Mendía, con complicaciones de salud tras dar a luz. El ex dirigente de Batasuna y parlamentario vasco, Antton Morcillo, justificó la ausencia de Otegi por padecer bronquitis, mientras que en referencia a Urruticoetxea indicó que es «por causa de fuerza mayor» ante «la persecución de la izquierda abertzale».
Renuncia al turno de intervención
La primera sorpresa de la sesión, que comenzó de forma puntual a las nueve y media de la mañana, fue la renuncia tanto por el PNV, como por EA y por IU-EB del turno de media hora adjudicado a los partidos que sustentan al Gobierno para defender las bondades de las Cuentas. Sólo hicieron uso de la palabra, en un solo turno, los parlamentarios del PP, del PSE y de Socialistas Abertzales para posicionarse en su contra.
La decisión de no intervenir en lo que, en cualquier Parlamento, constituye el debate anual más importante: la aprobación del Presupuesto, confirmó las sospechas de que, finalmente, algo permitiría a Ibarretxe sacar las cuentas. Esta vez, sin embargo, los parlamentarios batasunos no tuvieron que salir en su auxilio, sino que el resultado vino motivada por las ausencias de representantes de la oposición.
Así, antes de procederse a votar, se pudo observar cómo la vicelendakari del Gobierno vasco, Idoia Zenarruzabeitia, explicaba al lendakari, usando los dedos, que la falta de cuatro parlamentarios de la oposición permitía que los Presupuestos salieran adelante. En apenas media hora se resolvió el debate de la aprobación de los Presupuestos para el 2003 y el presidente de la Cámara, Juan María Atutxa, procedió a dar comienzo a las votaciones y a dictaminar su aprobación por 36 votos del PNV, EA e IU, frente a 35 de la oposición, PP, PSE y Batasuna.
Con la puerta cerrada
La renuncia del turno de intervenciones hizo que la votación, prevista alrededor de la una y media de la tarde, se adelantara a las diez y cuarto de la mañana, lo que dejó fuera a uno de los cuatro parlamentarios ausentes, Jaime Mayor Oreja, que llegó minutos después de haberse iniciado, pero se encontró con la puerta del hemiciclo cerrada. El voto de Mayor Oreja tampoco hubiera sido decisivo ya que se hubiera producido un empate a 36 votos, pero sí hubiera forzado la convocatoria de un nuevo Pleno.
Frente a las caras de satisfacción de los nacionalistas, que utilizaron lo ocurrido para conminar a Mayor Oreja a presentar su dimisión, como fue el caso de Juan María Atutxa, el desconcierto y la incredulidad hizo mella en los grupos del PP y del PSE. Desde el grupo socialista, su portavoz Rodolfo Ares indicó que el Ejecutivo de Ibarretxe deberá explicar la ausencia necesaria de los dos parlamentarios batasunos, y no dudó de la existencia de un «pacto tácito» entre el PNV y los parlamentarios proetarras para que se «ausentarán cuantos fueran necesarios en función de los que estuvieran en la Cámara».
Los nacionalistas, jocosos
Mientras, desde el PNV, EA e IU se felicitaron por este «regalo». El portavoz del PNV, Joseba Egibar, afirmó, en tono jocoso, que el líder popular Jaime Mayor Oreja se ha personado «como el Olentzero» (figura de carbonero equivalente a Papá Noel) en la Cámara vasca «en vísperas de los inocentes». Añadió que tendrá que dar «las explicaciones pertinentes» ante su ausencia. Dicho ésto, echó más leña al fuego para concluir con que Mayor «no tiene excesivas tablas».
Los Presupuestos de 2003, que fueron aprobadas ayer, están identificados con la reclamación unilateral de las competencias no transferidas y el plan soberanista del lendakari. Esto incluye, entre otras facetas, la celebración de una consulta sobre la autodeterminación del País Vasco prevista en esta legislatura. También destina 1,6 millones de euros para poner en marcha el denominado «Observatorio de Derechos Humanos», una iniciativa de Juan José Ibarretxe, así como 450.000 euros para la asociación de municipios vascos, Udalbiltza, que nació del pacto de Estella suscrito con ETA y Euskal Herritarrok, precursora de la actual Batasuna, durante la tregua trampa. El Presupuesto de Ibarretxe contempla también un millón de euros para apoyar las ikastolas.



