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No pienses en un elefante... sino en Bambi

POR BLANCA TORQUEMADAMADRID. Tres cuartos de hora de retraso y, al fin, dos figuras tocadas con sombrero (uno, clásico «borsalino» y el otro «miller» de explorador) irrumpen en un hotel madrileño

Actualizado 28/11/2007 - 02:47:14
POR BLANCA TORQUEMADA
MADRID. Tres cuartos de hora de retraso y, al fin, dos figuras tocadas con sombrero (uno, clásico «borsalino» y el otro «miller» de explorador) irrumpen en un hotel madrileño, junto a un nutrido grupo de acompañantes. Quienes no supieran que se trataba de dos de los más reputados expertos mundiales en comunicación política, quizá los tomaran por telepredicadores. «Guiris», indudablemente.
El más corpulento, George Lakoff, es profesor de la Universidad californiana de Berkeley y forma parte del grupo de los catorce elegidos por José Luis Rodríguez Zapatero para eso que en Ferraz han bautizado como «panel de intelectuales progresistas». Autor del éxito editorial «No pienses en un elefante», está considerado como referencia ineludible de los candidatos del Partido Demócrata en Estados Unidos. Al otro especialista, Mark McKinnon, que asesora a los republicanos, se le atribuye haber contribuido de forma decisiva a que George Bush se convirtiera en gobernador de Texas primero y en presidente de los Estados Unidos después. Una aportación a la Historia contemporánea que, lógicamente, no ha merecido el reconocimiento del Gobierno socialista de España. Así que él no está en el «panel».
«Novato» en política española
Sin embargo, la supuesta distancia ideológica entre ambos «gurús» pasó desapercibida por la complicidad que destilaron en su comparecencia ante la prensa, con motivo de su participación en el VI Seminario Internacional de Comunicación Política y Electoral organizado por MAS Consulting Group. Además de dedicarse mutuos piropos, teorizaron en sintonía. Lakoff se puso la venda antes de la herida y pronto se confesó un «novato» en lo que a la política española se refiere. No hubo ni una referencia concreta a las peculiaridades de la figura de Zapatero (pareció obvio que aún no tiene el gusto de conocerlas) y sólo dedicó unas pocas, muy vagas, a cuál será su papel en la elaboración del programa socialista. En su intervención en el seminario, antes de la rueda de prensa, se había limitado a esbozar que asesorará a los próceres monclovitas sobre cómo manejar tres conceptos básicos: nación, terrorismo e inmigración. Aspectos que Lakoff considera sesgadamente utilizados por los «conservatives» (la derecha) tanto en Estados Unidos como, según sospecha, en España.
El experto aclaró que él es más un teórico, en su calidad de profesor, que un asesor en lo práctico e inmediato (terreno en el que sí se sitúa su colega McKinnon) y que, desde su perspectiva, lo que tratará de explicar es que el lenguaje y la reiterada repetición de los mensajes modifican el cerebro del receptor, de modo que lo que moviliza a los votantes es el pensamiento inconsciente. En resumen, que votar no es un acto racional en función de unos intereses objetivos, sino algo más «emocional». Por eso, lejos de considerar a George Bush como un borrico (gravísimo error, en su opinión, de la progresía mundial y factor que ha impedido a los demócratas norteamericanos derrotarle), le ve como un personaje hábil. Del mismo modo, cree que los republicanos han venido obteniendo importantes réditos de la mezcla conceptual de la criminalidad con el terrorismo, y denuncia el cinismo plenamente generalizado de referirse a la «inmigración ilegal» cuando, dijo, «en contrapartida, nadie habla de consumidores ilegales». Así, alentará que Zapatero venda la inmigración como un fenómento positivo, generador de riqueza. Y todo indica también que le animará a hablar del cambio climático, pues recordó que Gore no recurrió a este socorrido asidero en las presidenciales, y así le fue.
Lakoff, instalado permanentemente en una franca sonrisa y en un aire bonachón de Papá Noel, anunció que hoy se reunirá con «mister Caldera», como primer paso de su colaboración con la causa socialista, en lo que será, dijo, un «coloquio abierto y participativo». Definió al «grupo de los catorce» como de «expertos en la gente», algo que los distancia de la piel áspera de los elefantes y los conecta con el tierno discurso de «Bambi» Zapatero.
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