«El Estado, en coordinación con las Comunidades Autónomas, promoverá la divulgación y el conocimiento de la diversidad cultural del Estado plurinacional, pluricultural y plurilingüístico en el exterior...». Esa frase podría pertenecer al ideario de cualquier partido nacionalista. Lo curioso del asunto es que fue aprobada ayer por el Congreso, en contra de lo que dice la Constitución española.
En concreto, la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales de la Cámara Baja, con competencia legislativa plena, dio su visto bueno al Estatuto del Emigrante, con una enmienda del BNG -que fue respaldada por el PSOE y sus socios nacionalistas- en la que se define España como «Estado plurinacional». Los populares, que votaron en contra, arremetieron contra la postura del PSOE. Horas más tarde, los socialistas hicieron público un comunicado en el reconocen su error y anuncian que rectificarán el proyecto de ley en sucesivos trámites parlamentarios.
La secretaria ejecutiva de Política Autonómica y Local del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, tachó de «extrema gravedad» el hecho de que el PSOE hubiera votado a favor y aseguró que es «absolutamente inaceptable que las leyes empiecen a reconocer la condición plurinacional de España porque contraviene abiertamente» la definición de Estado que se votó en 1978. «Después de que el PSOE avalara en un Estatuto de Autonomía la consideración de una Comunidad Autónoma -Cataluña- como nación, da ahora un paso más votando en el articulado de un proyecto de ley una condición de España que contradice abiertamente la Constitución», señaló la dirigente del PP.
Texto «equívoco»
Por su parte, el portavoz de Asuntos Sociales del Grupo Popular, Miguel Barrachina, y la portavoz adjunta de Inmigración, Pilar González, constataron se había cometido un «acto gravísimo» que supone «un paso más en la supresión de aquello que nos vincula a todos los españoles». Los dos diputados denunciaron, además, los intentos por introducir en leyes lo que no se ha votado en una reforma constitucional, ya que el pasado martes hubo de suprimirse hasta 49 veces el término «nación» o «nacional» de la ley de dependencia.
Horas más tarde, los socialistas -que no dieron la cara en rueda de prensa, sino a través de una nota repartida entre los periodistas- plegaron velas al señalar que la intención era introducir la pluralidad lingüística y cultural de España, «pero en ningún caso reconocer un supuesto carácter plurinacional al Estado, ni mucho menos definirlo como tal».
La dirección del Grupo Socialista argumenta en su comunicado que la redacción aprobada es consecuencia del «esfuerzo transaccional» que han hecho los grupos parlamentarios. «Un esfuerzo que ha tenido por consecuencia la aprobación por unanimidad de la práctica totalidad el proyecto de ley. Sin embargo, el texto «equívoco» que ahora tiene el articulado no responde a la finalidad de la transacción ni del precepto concreto ni, por supuesto, del proyecto de ley».
Por ello, el PSOE se compromete a que la definición de «Estado plurinacional» sea corregida antes de la aprobación de la ley, en los sucesivos trámites parlamentarios. Los populares aplaudieron ese comunicado de los PSOE y aseguraron que el cambio de actitud de los socialistas se debió a la denuncia en solitario del primer grupo de la oposición.



