sábado, 21 de noviembre de 2009
Valoración:
La Consejería de Igualdad y Bienestar Social ha editado un cuaderno divulgativosobre el aborto en el que minimiza el riesgo físico derivado de las intervenciones quirúrgicas y resta importancia a los
28-6-2009 15:21:47
La Consejería de Igualdad y Bienestar Social ha editado un cuaderno divulgativosobre el aborto en el que minimiza el riesgo físico derivado de las intervenciones quirúrgicas y resta importancia a los problemas de conciencia que conlleva, señalando que los remordimientos se presentan fundamentalmente en mujeres que antes de abortar ya sufrían trastornos psicológicos.
La publicación, ilustrada con simpáticos dibujos a color en los que pacientes y médicos aparecen siempre sonriendo, sostiene que el aborto ha existido desde siempre. Así, indican que un manuscrito chino de hace 4.000 años recoge métodos y formas de abortar, también presentes en libros de medicina griegos y latinos. «El aborto no es asunto de nuestros tiempos, sin embargo, las mujeres siempre han sufrido las consecuencias de unas técnicas peligrosas para su salud», explica. Hoy en día, no obstante, es posible abortar sin complicaciones médicas, según el texto, en el que se agrega que es una opción individual derivada de la libertad de la mujer para decidir sobre su embarazo.
Les propone a las mujeres, no obstante, que, para no quedar embarazadas, utilicen métodos de anticoncepción con poco margen de error. «Aún existe en nuestra sociedad grandes tabúes y actitudes negativas sobre el uso de métodos anticonceptivos». Esto se plasma, añade, en el «rechazo irracional» que algunas personas sienten ante estos métodos (la píldora, el DIU, el preservativo) o en su confianza en «métodos tan poco eficaces como el coito interrumpido o el ogino».
De ahí los embarazos no deseados, cuyo problema es, según el texto, que acacarrean el riesgo de cambiar la vida de una persona. «Puede conducir a una boda precipitada y/o a un fracaso matrimonial, a ser madre soltera; con lo que eso supone de carga familiar, y en determinados ambientes sociales, de estigma y acabar con las oportunidades educativas y laborales de la mujer. También supone, en casos de corta o avanzada edad de la madre, mayores riesgos para el futuro/a hijo/a y la embarazada».
«Por eso, desde hace bastantes años, muchas personas han reivindicado el derecho de las mujeres a decidir sobre el futuro de su embarazo, y a poder optar por un aborto, por muy difícil y dolorosa que, a veces, pueda resultar esta decisión».
Admite, no obstante, que tomar la decisión de interrumpir un embarazo no es nada fácil: «Se debe pensar con serenidad y valorar distintas posibilidades. Si no estamos informadas, buscar con rapidez la información y el apoyo que necesitamos».
Para obtenerlo, la Junta de Andalucía pone a su disposición el teléfono de información sexual para jóvenes -901 406 969-. «Consultar con profesionales de confianza o en el centro de Salud, con alguna amiga que haya pasado por la misma situación o en un centro de la mujer o juvenil, puede ser de gran ayuda», añade.
La Junta resalta en su cuaderno que cuando se ha pensado recurrir al aborto, es importante tener en cuenta que el momento más adecuado se sitúa entre las cinco y nueve semanas desde la última regla. Este consejo no se basa, sin embargo, en razones éticas o morales, sino simplemente porque, después de las doce o catorce semanas, «ha aumentado el tamaño del útero y serán necesarios más medicamentos y anestesia general». También anima a elegir el lugar más adecuado para realizarlo cuanto antes en centros acreditados, «en los que se garantiza la confidencialidad, la intimidad y le prestan el apoyo que necesite antes, durante y después de la intervención».
En Andalucía, informa, existen centros acreditados en todas las provincias. El Servicio Andaluz de Salud suscribe conciertos con algunos de estos centros garantizando, de esta forma, el derecho al aborto y la asistencia gratuita de acuerdo con la legislación actual.
Métodos
Después desgrana la eficacia de los métodos. Así, del de dilatación y aspiración, elogia su rapidez. Además, dice, es poco traumático. Y se explica: «Consiste en colocar el espéculo vaginal y limpiar la zona, dilatar el cuello del útero o matriz lo suficiente (mediante dilatadores progresivos) y aspirar el contenido de la cavidad uterina, hasta la limpieza o vaciamiento total de esta. Este método se usa, generalmente, hasta las 16 o 17 semanas de gestación; pero tiene múltiples variantes. Hasta las doce semanas de gestación, se suele realizar con anestesia local porque es una técnica rápida (dura entre tres y cinco minutos) y se controla el dolor fácilmente, con el anestésico local".
A partir de las 12 semanas, se suele realizar con anestesia general. «Se trata de una anestesia rápida, en la que la mujer se despierta entre cinco y diez minutos después y se realiza de manera ambulatoria. En gestaciones de más de 12 semanas, se suele preparar el cuello del útero, previamente, con una medicación para facilitar, posteriormente, la dilatación mecánica del cuello, «con lo que se consigue una técnica menos agresiva y más rápida».
Respecto al método de dilatación y evacuación se indica a partir de 17 semanas y, en algunos casos, hasta la 20 o incluso 22 semanas de gestación. «Muchos profesionales usan esta técnica. Se trata de una intervención que se realiza ambulatoriamente (puede requerir entre cinco y doce horas de estancia), con anestesia general».
También resalta el método farmacológico, que divide en dos: el precoz y el tardío o de segundo trimestre. El primero consiste en tomarse unos comprimidos por vía oral de una sustancia llamada mifepristona que, en un gran número de casos, detiene el embarazo pero no se produce la expulsión. La toma del medicamento, sólo se puede realizar delante de personal sanitario autorizado, previa consulta médica y autorización. La Junta asegura que el aborto practicado por profesionales con experiencia y en condiciones técnicas y sanitarias satisfactorias «es una intervención casi sin riesgos y sin complicaciones médicas posteriores».
Arrepentimiento
El cuaderno es consciente de que para la mayoría de las mujeres no es fácil tomar la decisión de interrumpir su embarazo. «Quedar embarazada sin desearlo supone, casi siempre, una situación de crisis personal. A esto se une el miedo a la intervención, a sus consecuencias y al dolor. En muchos casos, supone una responsabilidad que hay que asumir en solitario o se comparte con una sola persona, muchas veces a espaldas de los que te rodean».
Por este motivo, en su opinión, la situación psicológica previa al aborto no suele ser buena. «Así y todo, para muchas mujeres, un embarazo no deseado, supone una situación tan conflictiva y estresante que el aborto supone una mejoría de los síntomas previos y no un empeoramiento. Una mayoría suele referir sentirse aliviadas tras la IVE. La mayoría de los trastornos posteriores aparecen en mujeres con trastornos psicológicos previos, mujeres con fuerte ideología contraria al aborto o que tomaron la decisión presionadas», añade.
«A veces, nos precipitamos en tomar la decisión y con esto aumentamos el riesgo de sufrir después conflictos emocionales, por no dejarnos tiempo para analizar y asumir la situación. Otras veces, el sentimiento de ambivalencia es tan fuerte, que cualquier decisión se percibe como poco satisfactoria. Todos estos conflictos se manifiestan, posteriormente, como sentimientos de culpa, de arrepentimiento, miedo a no recuperar la fertilidad o trastornos del sueño y ansiedad. Aunque, raramente, la sintomatología es tan intensa que necesite tratamiento psicoterapéutico».
De ahí que, según la Junta, cuando la decisión de interrumpir el embarazo se toma con conocimiento, responsabilidad y se recibe el apoyo de los seres queridos, el aborto no suele presentar complicaciones psicológicas. «En este sentido, la presión social es muy importante. En las sociedades más permisivas con el aborto, las mujeres se sienten más libres a la hora de tomar una decisión», resalta.

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