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«La enfermedad es una experiencia humana que la sociedad no entiende»

Autor de libros de Arqueología e Historia, el escritor y periodista Carlos Garrido se considera un reportero de la Antigüedad. Pero fue en el presente cuando hubo de afrontar la más dura de las pruebas: la muerte de su hija Alba, víctima de cáncer. De la experiencia nació «Te lo contaré en un viaje» (Crítica).

Actualizado 28/03/2002 - 00:37:46
BARCELONA. «Este libro no tiene nada que ver con lo que había publicado hasta ahora. Escribirlo no es una terapia, sino un imperativo moral». El escritor y periodista Carlos Garrido había recreado la magia de las Baleares, la Cataluña de los Iberos, las diosas de la Antigüedad, la figura de Homero y las piedras de Empúries. Estaba acostumbrado a evocar cosas del pasado hasta que el verano del 97, el presente puso ante él la más cruel de las noticias: su hija Alba, de 21 años, padecía un cáncer y le quedaba poco tiempo de vida. Comenzaba el calvario de la cirugía, la quimioterapia y las esperas en los hospitales. Diagnósticos médicos y presagios. Alba murió un 3 de marzo de 1999 y Garrido decidió reflejar aquella experiencia que cambió su concepción sobre la enfermedad y la muerte. «Te lo contaré en un viaje» es el título que había pensado Alba para un libro que no llegaría a escribir. «A partir de entonces, yo empecé a tomar notas. A veces, en circunstancias muy dramáticas». Garrido no busca la compasión ajena. La enfermedad y muerte de la hija es asumida como «una forma de conocimiento que, más que recrear momentos tristes, quiere transmitir una honda reflexión».
En los hospitales, Garrido constató que «la enfermedad es una experiencia humana, que se puede vivir más a fondo en dos semanas que en noventa años, algo que no se entiende en la sociedad del éxito: nuestra cultura es artificial porque elude la muerte y el dolor». En los pabellones de Oncología, Garrido descubrió «una forma de humanidad distinta». En estas situaciones, añade, «el amor es lo más importante». Ante la muerte de un ser querido, el pensamiento y la razón no sirven: «El escenario donde actúan las verdades es el corazón. La empatía emocional es básica». En cuanto a los médicos, «son más eficaces cuando tienen mayor capacidad de afecto. Los que no se implican y se limitan a las estadísticas transmiten una imagen patética». Acompañar a un ser querido hasta el final «no deja una sensación de pérdida: el espacio afectivo sobrevive». El «reportero de la Antigüedad», Carlos Garrido entiende ahora mucho mejor el mundo antiguo: «una comunión emotiva y humana que hoy es muy difícil encontrar».
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