Sergio Ramos no da para más; Cannavaro no sale del túnel; Heinze, el pinturero, no tiene autoridad en sus metros; Gago no parece que vaya a ser otro Fernando Redondo. Guti jamás dejará de ser un escolar con clase, nunca será una solución; no me gusta Marcelo (me recuerda demasiado la ausencia de Roberto Carlos); no tengo excesiva confianza en Higuaín (hace un gol y falla cinco, como Julio Salinas o Fernando Morientes); Raúl no puede jugar toda la temporada (ni siquiera todo el partido)... Ir a Liverpool con estos mimbres no es esperanzador. Mucho más si el bofetón d el Bernabéu nos ha bajado del cielo de la euforia al suelo de la realidad de un solo golpe. Y además un gol no basta. Repito: no es banquillo para Juande Ramos el del Real Madrid (ni lo ha sido para muchos de los últimos entrenadores, empezando porQueiroz). Me parece que con estos mimbres no podemos caminar solos mucho tiempo. Tengo más esperanza en que elMadrid gane la Liga (congran demérito del Barça, claro) que en remontar elresultado de la Champions en Anfield. ¡Cuánto me gustaría equivocarme! Llevamos ya cuatro años de sequía europea y se nota el agarrotamiento en estos jugadores millonarios cuando se enfrentan a quienes ven superiores. Al Liverpool, un pobre equipo en el Bernebéu, no se le ganó porque el mal planteamiento del equipo blanco, sus fallos en las ocasiones de gol y su desesperación en la segunda mitad no dejaban lugar a dudas. Para el futuro me quedo con Casillas (el mejor portero del mundo, por delante de Reina), Pepe, Lass, Huntelaar, Van Nistelrooy, Robben, Sneijder y poco más. El resto hay que buscarlo pronto. Ya.


