
Fernando Garrido Polonio lleva 22 años ejerciendo la abogacía y diez como profesor de la Escuela de Práctica Jurídica de Toledo. Hace un par de meses se convirtió en el objetivo de las críticas de gran parte de la prensa rosa, cuando decidió llevar el caso de la hermana de la Princesa de Asturias, Telma Ortiz, y de su pareja, Enrique Martín, contra el acoso mediático. Garrido tampoco quiere convertirse en «personaje mediático», pero ha accedido a responder a ABC una serie de preguntas sobre este caso teniendo en cuenta el interés informativo. No quiso que se le hicieran fotos.
-En los últimos mesesapenas se publican fotos de Telma Ortiz ¿Es cierto que tiene que cambiar con frecuencia de residencia para evitar el acoso mediático?
-Enrique Martín y Telma Ortiz están ocultándose de quienes pretenden obtener imágenes suyas desde que nació su hija. Y el recurso que están utilizando es cambiar de domicilio con frecuencia, se mueven por distintas poblaciones españolas y salen fuera de España. Es decir: la razón por la que no se han difundido imágenes de mis defendidos es clara: porque no las han podido tomar.
-La prensa rosa dice que si Telma se dejara fotografiar con su hija ya no la perseguirían...
-Es público y notorio que tal afirmación es capciosa ya que reiteradamente se han tomado fotografías de ambos.
-¿Cómo afecta a Telma Ortiz y Enrique Martín este acoso?
-La situación les obliga a pensarse dos veces cada movimiento, a rechazar determinados encuentros con amigos o familiares y a estar intranquilos cuando se plantean salir a dar un paseo con su hija.A esto se le llama falta de libertad.
-En el recurso se intenta demostrar que son personas privadas ¿cómo lo defiende?
-Lo que realmente intentamos en el escrito de Recurso de Apelación es alegar, frente al Auto del Juzgado de Primera Instancia nº 3 de Toledo, que no hay soporte fáctico ni jurídico para considerar que existen «indicios» de que Enrique Martín y Telma Ortiz sean personas de proyección pública, sino, todo lo contrario, que son absolutamente privadas. Y para ello nos apoyamos en las circunstancias personales de ambos y en el análisis de la abundante jurisprudencia del T. Supremo y el T. Constitucional sobre quién es personaje público o de proyección pública y quién no.
-¿Por qué es tan importante para ellos que se les reconozca esta condición de persona privada?
-Porque una persona privada no tiene a siete coches persiguiéndola para hacer una foto como sea y donde sea. Porque una persona privada no recibe insultos de ocho individuos que van con cámaras para que responda a una provocación y así esa foto valga más. Porque una persona privada se puede sentar con su pareja y su hijo en una terraza a tomar un café sin que ocho individuos con cámaras se sitúen a un metro para retratar cada uno de los movimientos y gestos de esas personas. Pero lo que de verdad es increíble y es materia de reflexión es que cada uno de esos clicks que hacen las cámaras fotográficas o cada segundo de grabación de las cámaras de vídeo, vale dinero. Mucho dinero. Ésa es la cuestión clave.
-¿Quién confiere el carácter privado o la proyección pública de las personas?
-Desgraciadamente, no hay ninguna norma que diga quién es y quien no es persona de proyección pública, aunque sí existe jurisprudencia en este aspecto. Pero el sentido común, que debe de ser la base de toda normativa, nos dice que para que alguien sea «persona de proyección pública» debe mediar un acto voluntario: presentarse a unas elecciones, cantar en los escenarios, vender su vida privada... Las decisiones que toman los miembros de nuestra familia respecto a su vida personal o profesional, no nos deben alcanzar a los demás. Y desde luego sería muy preocupante admitir que en nuestro país el carácter privado o la proyección pública de las personas lo confieren los medios de comunicación.
-En la demanda se reconoce que Telma Ortiz asiste a actos oficiales. ¿Cree que una misma persona puede ser privada, salvo cuando acude a este tipo de actos?
-Si hubiéramos solicitado «la abstención de captar, reproducir, etc...», sin límite alguno, la medida así formulada se hubiera desestimado porque nadie puede impedir que le tomen fotografías o imágenes en actos públicos u oficiales. Pero el razonamiento de la Juez no nos parece aceptable. El hecho de asistir a actos públicos u oficiales, que suelen ser todos de carácter familiar, no implica que reconozcamos que somos «personajes públicos». Miles de personas acuden cada día a actos oficiales o protocolarios y son fotografiadas sin generar ninguna proyección pública.
-¿Sabe usted si algún medio de comunicación ha ofrecido dinero a Telma Ortiz por posar o por hacer declaraciones?
-A mí personalmente sí me han ofrecido grandes cantidades de dinero por hablar de Telma Ortiz y Enrique Martín, por contar chismes o por facilitar fotografías suyas, pero no soy un canalla. No es difícil intuir el proceso: se ofrece dinero a una persona por, digamos, posar y si esa persona no acepta y los citados medios creen que «vende», se le persigue por tierra, mar y aire hasta que se logra una imagen suya. Lo veo como una forma de extorsión. Pero vuelvo a su cuestión: a Telma Ortiz sí le han ofrecido muchísimo dinero por contar «su verdad». Varias revistas de la llamada crónica social amable. Evidentemente, jamás lo ha aceptado ni lo aceptará.
-Se ha publicado que Telma Ortiz y Enrique Martín se han aprovechado de supuestos privilegios por su relación familiar con la Princesa de Asturias ¿Es cierto?
-Es cierto que se ha publicado y es absolutamente falso: nunca, jamás, han tenido privilegios por su relación familiar. Me atrevo a decir que todo lo contrario, ya que en alguna ocasión esta situación de parentesco les ha perjudicado.
-Entonces, ¿es falso que utilizaron motoristas oficiales para inscribir a su hija en el Registro?
-Lo del motorista, es falso y además nunca sería posible. Bastará, quien tenga dudas, con que se lea el Reglamento de los Registros. El nacimiento de la niña se inscribió tal cual prevé la normativa, al pie de la letra, y únicamente tratando de evitar altercados con los buscadores de imágenes y entre ellos mismos, como ya sucedió en otras ocasiones. Hay motoristas de la Guardia Real que van a hacer gestiones al Registro y a otros muchos lugares. Simplemente sacaron una foto de un motorista de la Guardia Real y dijeron que llevaba papeles de Enrique Martín y Telma Ortiz. Quien lo dice sabe que es mentira y que esta actuando de mala fe.
-También se ha dicho que Telma ha utilizado escoltas de la Casa Real y que siendo cooperante se ha alojado en embajadas y ha viajado en avión en clase business.
-Absolutamente falso todo. Jamás han tenido escoltas. Los cooperantes viajan con la organización que les contrata y siempre en clase turista. Tampoco se han alojado en ninguna residencia diplomática, entre otras cosas, porque se deben a la disciplina laboral. También es falso lo que publicó un medio rosa digital del próximo trabajo de mis defendidos y los demás medios difundieron con sus propias versiones.
-¿Qué cree que se pretende conseguir con estas calumnias?
-Dar un «barniz» de personaje público a quien no lo es ni quiere serlo ni entra en su juego de venta de intimidades.
-¿Por qué han optado por pedir medidas cautelares, en lugar de denunciar a los paparazzi?
-Porque las medidas cautelares garantizan a priori la efectividad de la tutela judicial que pudiera otorgarse en caso de Sentencia estimatoria en el pleito principal. La Ley permite solicitar medidas cautelares con carácter previo a la demanda, coetáneamente o incluso con posterioridad a la demanda, y nosotros hemos optado por la primera opción, que es más rápida. Además, si se denunciara o demandara a personas físicas determinadas nada impediría que fueran otros los que captaran las imágenes, por lo que el derecho seguiría conculcándose.
-Cuando pide medidas cautelares para la pareja, dice que existe riesgo físico ¿a qué se refiere?
-A persecuciones automovilísticas poniendo en riesgo la vida de otros conductores, entre ellos mis defendidos; a empujones para provocar reacciones iracundas de alguno de ellos; a impedirles el paso a sus domicilios, a sus vehículos, a tiendas y comercios hasta no haber obtenido la imagen ansiada; a peleas violentas entre los propios cazadores de imágenes que pueden repercutir en quien esté cerca de ellos. Telma Ortiz lleva años soportando esto y su alivio ha sido la posibilidad de trabajar fuera de España, aunque también ha sido perseguida en otros países. El temor de ambos ahora es su hija: con una niña pequeña la posibilidad de moverse con rapidez para evitar el acoso es mínima y el temor a un accidente, estando con su bebé, mayor.
-¿Qué opinión le merece que la juez condenara con costas a Telma Ortiz y Enrique Martín?
-Supongamos que una persona acude a los tribunales ordinarios en defensa de sus derechos fundamentales bajo los principios constitucionales de preferencia y sumariedad (o brevedad procesal); si pese acudir a los mismos «sin temeridad ni mala fe y en busca de un fin lícito, legítimo y evidente, como es el caso», tal y como reconoce la propia Juez en su Auto, ve no sólo desestimada su pretensión sino también impuestas las costas procesales, la actuación judicial se convertirá en una cortapisa al ejercicio de la tutela judicial efectiva que detraerá al ciudadano del ejercicio de sus derechos.
-Jurídicamente, su forma de plantear el caso ha suscitado algunas críticas ¿Podría explicar por qué ha optado por este procedimiento?
-Las críticas, en su mayoría poco o nada justificadas jurídicamente, se han limitado a dos aspectos: el famoso de la censura previa, que ya he explicado; y el de la indiscriminación de codemandados. En nuestro Hecho Sexto del escrito de solicitud de medidas cautelares, decíamos que la demanda no es genérica, indefinida, vaga o abstracta, sino que va dirigida expresamente contra los medios «de los que tenemos constancia fehaciente que han participado en la captación, distribución, publicación, reproducción o emisión de imágenes o fotografías...» Sólo hemos demandado a quienes tenemos pruebas de que han infringido, por tanto no hay indiscriminación que valga. Lo que puede haber es ausencia de información ya que no tenemos acceso a todo lo que se publica o emite.


