«A quien mata como un adulto hay que juzgarle como a un adulto». Estas palabras de la madre de Sandra Palo, María del Mar Bermúdez, resumen a la perfección los cuatro años de lucha de la familia de esta joven getafense asesinada a los 22 años por tres menores y un mayor de edad. El famoso y cruel crimen, ocurrido el 17 de mayo de 2003, y, sobre todo, la pelea legal de los padres de Sandra, ha conseguido levantar ampollas en la sociedad y también en la clase política española, dividida esta última ante la necesidad, a la vista de estos hechos, de un endurecimiento de los delitos de sangre cometidos por quienes no han cumplido los 18 años.
Ayer, a menos de 24 horas de que uno de los criminales que acabó con la vida de Sandra, Rafael García Fernández, alias «Pumuki» y «Rafita», de 18 años, saliera del centro de menores donde ha estado internado los últimos cuatro años para pasar otros tres en libertad vigilada, alrededor de 400 personas dijeron «no» a la Ley del Menor. Fue en la plaza de Chamberí y con convocatoria de los padres de Sandra Palo. En el acto también estuvieron presentes el vicepresidente segundo y consejero de Justicia y Administraciones Públicas, Alfredo Prada, y la presidenta del distrito de Chamberí, Isabel Martínez-Cubells.
Tras guardar un minuto de silencio, el abogado de la familia Palo, José María Garzón, dio paso a la madre de Sandra, María del Mar Bermúdez, quien agradeció su presencia a las personas que se congregaron. «Con vuestro silencio honráis a Sandra», comenzó. Bermúdez, con una emoción no contenida, tachó su lucha como «tenaz y estéril», ya que, pese a que se produjera un cambio legislativo, éste no tendría efecto retroactivo y, por lo tanto, no atañería a los asesinos de su hija.
Calificó la Ley del Menor de «absurda» y culpó al Ministerio de Justicia de «no cumplir su palabra» de modificar el texto legislativo, a la vez que agradeció a la Comunidad de Madrid el apoyo que está recibiendo. María del Mar Bermúdez apuesta por un sistema en el que se cambien dos aspectos fundamentales: la prevención y el castigo a los condenados, para que sea más duro.
Recuerdo a Yéremi y Madelaine
La madre de Sandra fue interrumpida en numerosas ocasiones por los aplausos de los ciudadanos: «He aquí la soledad de donde estás ausente», dijo sobre su hija. Y volvió a los versos del poeta chileno Pablo Neruda: «Tu voz somos todos». «Cambiemos la Ley del Menor, y cambiémosla ya. Nadie está exento de que un día le pase lo mismo que a nosotros», dijo Bermúdez antes de leer un texto de apoyo a otras muchas víctimas de asesinatos. Y recordó a gran parte con sus nombres y apellidos: Jesús Jiménez, Mar Herrero, Sonia Carabantes, Clara García, Ndombele Agusto Domingos, Justyna Bania, Verónica Caballero, Beatriz Agredano, Rocío Santacruz, María Luisa Domínguez, Ronny Tapias, las niñas de Alcácer... También tuvo un recuerdo emocionado, antes de entregarse al llanto más desconsolado, para los niños desaparecidos Yéremi Vargas y Madelaine McCann, cuyo rastro se ha perdido en las Islas Canarias y en Portugal, respectivamente.
Durante el emotivísimo discurso de María del Mar Bermúdez corrieron muchas lágrimas anónimas por la plaza de Chamberí, además de duras críticas a los políticos por no ajustar la ley a la demanda social. Y, precisamente, sobre ello se refirió, al término del acto, el consejero de Justicia, Alfredo Prada. «Las palabras desgarradoras de la madre de Sandra Palo tienen que producir un efecto inmediato: remover las conciencias de las personas de bien, y, sobre todo, las de los políticos», dijo el también vicepresidente segundo del Gobierno regional. «Que lo que se va a producir mañana [por hoy, en referencia a la puesta en libertad de «Rafita»] no se vuelva a repetir -añadió-. La sociedad democrática busca una respuesta cuando un asesino ha cometido un delito grave y que se incrementen las penas».
Horas antes, el consejero de Justicia se reunía con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Javier María Casas. Alfredo Prada, en su próxima entrevista con el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, le va a proponer la modificación de la ley penal del Menor para los delitos más graves, relacionados con el terrorismo, asesinato y violación. Su objetivo es que, al cumplir la mayoría de edad, el menor conflictivo pase del centro de internamiento a la cárcel . «De ese modo se evitarían situaciones como la de «Rafita», que debe tomarse como ejemplo , precisamente, para no repetirlo y remover conciencias».
Tras indicar que el también conocido como «Pumuki» cumplirá los tres años de libertad vigilada en un centro fuera de la Comunidad de Madrid, abundó en la idea de que «no es de recibo que un asesinato tan cruel se reduzca a cuatro años de internamiento y a la calle. Mientras que a otro de los participantes, por el hecho de ser mayor de edad, se le haya condenado a 64 años de prisión».
El consejero Alfredo Prada acompañará a la familia de Sandra Palo a Estrasburgo en la denuncia que presentarán ante el Tribunal de Derechos Humanos por el recorrido judicial del caso.



