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Los ataques de la academia «se deben a la obra del demonio», dice Kiko Argüello

Actualizado 27/05/2004 - 16:06:39
Kiko Argüello. JAIME GARCÍA
Kiko Argüello. JAIME GARCÍA

MADRID. «Todo lo que se está diciendo es algo horrible, son calumnias». Kiko Argüello, pintor e iniciador del Camino Neocatecumenal, autor de los murales y vidrieras que desde hace apenas un mes decoran la girola de la catedral de La Almudena, quiso defenderse ayer de lo que consideró «ataques debidos a la obra del demonio» efectuados por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Como informaba ayer ABC, los académicos de Bellas Artes aprobaron por unanimidad, una vez celebrada la Boda Real, un comunicado en el que «deplora» la falta de «rigor y exigencia profesional» en las pinturas y vidrieras de Argüello para la catedral, asunto que los académicos estaban analizando desde hacía dos semanas.

«Que entren allí y vean mi obra»

La respuesta del protagonista de la polémica no se hizo esperar. En una conversación telefónica mantenida con este diario, el artista criticó la decisión de los académicos, que a su juicio ha estado basada «en los horrores de un periódico»: «No sé por qué se va en contra de mi obra. Los pintores que me critican reconocen que sólo han visto las pinturas a través del periódico», apuntó Kiko Argüello, quien pidió a los críticos que «entren en La Almudena y vean la catedral». Kiko Argüello, quien asegura haber sido felicitado por mucha gente, achacó los ataques recibidos «a la obra del demonio, que quiere hacer de esta cuestión un problema universal».

«Es absurdo decir que soy un aficionado. Yo he representado a España en exposiciones en París y en multitud de lugares», indicó Argüello, quien denuncia que se trata de una campaña en contra de lo que calificó como «nuevo camino estético»: «En la actualidad existe un tremendo vacío de arte cristiano. No hay nada de nada», apuntó el artista, quien reclamó para sí el intento de «abrir un nuevo camino estético, con una nueva imagen, enraizada en otras culturas estéticas como el arte bizantino, y respetuosa con el entorno en el que se manifiesta».

Concursos y plagios

Argüello advierte de que se está utilzando su trabajo para criticar a la Iglesia y, en concreto, a la figura del cardenal de Madrid. Del mismo modo, aprovechó para recordar, en contra de lo manifestado por distintos expertos, que los murales y las vidrieras «no se encargaron para la Boda Real», sino que fue un encargo de Rouco Varela. En este sentido, recientemente saltaron a la luz determinadas informaciones que echaban por tierra la existencia de un concurso público para la adjudicación de las obras. Según diversas fuentes, que no han sido desmentidas desde el Arzobispado de Madrid, hace algo más de cuatro años habría tenido lugar un concurso privado y restringido a seis artistas cristianos -entre ellos Argüello-, que habría sido declarado desierto.

Dichas fuentes atribuyen al cardenal Rouco, y no al Cabildo de la catedral, la posterior decisión de encargar a Kiko la decoración del ábside y la girola, con pequeñas modificaciones respecto al proyecto inicial. Durante la presentación de las vidrieras y murales, el propio Argüello declaró que había efectuado su trabajo en apenas tres meses, acompañado de siete equipos formados por un pintor, un ayudante y un seminarista, quienes habían «trabajado, ayunado y orado», durante más de dieciséis horas diarias hasta la finalización de los trabajos en la Almudena.

Otra polémica surgió a raíz de las acusaciones de plagio de los frescos de otras pinturas que el propio Kiko Argüello habría realizado en seminarios e iglesias del Camino Neocatecumenal. En este sentido, responsables de esta institución han negado cualquier plagio, indicando que Argüello ha creado una «escuela» y que «son otros artistas los que siguen fielmente las huellas del pintor Argüello».
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